—Me adelanto para tratar de pillar un taxi— Empiezo a caminar y pongo mis ojos en blanco. No me da buena vibra esta niña ni mucho menos su visita repentina. Aunque me adelanto al paso, solo hay unos dos metros de distancia entre ellas que vienen caminando detrás, y yo. Puedo escuchar su conversación que aunque no es de mi incumbencia muero de ganas por saber que tiene para decir. —¿Y esa sorpresa mi niña? ¿Por qué has venido? —¡Mamá! Por enésima vez no me digas así, ya no tengo siete años— La escucho bufar —Solo quería pasar algo de tiempo contigo, no hagas que me arrepienta. —No, Nic. Por supuesto que no ¿Y cómo has hecho con la escuela? —Mamá... Es Acción de Gracias— Hace una pausa, yo llamo a un taxi con la mano —Por eso vine. Para pasar Acción de Gracias contigo. Yo pongo m

