Me levante del suelo con el cuerpo adolorido y el corazón aún más. La luz de la tarde se colaba por las cortinas del apartamento, cálida y traicionera. Por un instante, olvidé todo. Hasta que el reflejo del espejo del baño me trajo de vuelta. Me acerqué, con la cara todavía húmeda por la ducha. El vapor dibujaba sombras, pero no lo suficiente como para esconder la mancha que se extendía desde mi pómulo derecho. El golpe de Justin... en su momento fue rápido, una descarga de ira contenida, pero ahora, el color violáceo se apoderaba de mi piel, formando una especie de sello que no podía ocultar, no del todo. Suspiré. Me sentía culpable, confundida, herida. ¿Había sido mi culpa? ¿Lo había llevado al límite? Me odié por pensarlo siquiera. Negué con la cabeza, apagué las luces del baño, ignor

