– 9 –

1134 Palabras
    Me desperté con la alarma del celular sonando rabiosa en la mesa de noche. Abrí los ojos con pesar para darme cuenta de que me encontraba sola en la cama y mi estómago se apretó para luego caer al suelo junto con mi ropa que se encontraba esparcida por doquier. Apagué la alarma y volví a golpear mi cabeza en la almohada dispuesta a dormir maldiciéndome por un segundo, pero algo llamó mi atención; un pequeño papel que estaba a pocos centímetros de mí.     No quise despertarte, lucías hermosa roncando a mi lado.     Tuve que correr antes que saliera el sol para no levantar sospechas.     Nos vemos hoy, me aseguraré de tener lo necesario.     All the Love. —H.         Mis cachetes ardieron por lo tirante que tenía la sonrisa.     Me levanté y marqué el número de mi amigo para ponerlo al día sobre todo lo que había pasado, después me juntaría con Ana y le contaría a ella también.     —¿Crees que sea una buena idea? —me preguntó Max por el teléfono después de contarle lo que había sucedido la noche anterior—. Digo, en ese mundillo todo se sabe, amiga, ¿creen que podrán verse sin que nadie sospeche algo? —dijo preocupado y me desinflé unos centímetros.     —No lo sé, realmente no lo sé, pero me gusta, Max, creo que realmente siento cosas por él, prefiero arriesgarme y pasar con Harry los días que me quedan aquí.     —No quiero que te hagan daño —sonó algo triste.     —No me hará daño, no es ese tipo de persona.     —No hablo de él, hablo de ese pequeño grupo de fans locas que tiene, ese grupo que hace quedar mal al resto de las fans que realmente le importa lo que haga Harry. Y a los paparazis, esos tipos son despiadados.     —Lo sé, pero no nos veremos en otro lugar que no sea mi hostal, no saldremos como lo hicimos antes.     —Genial, Carolina, ahora estarás encerrada para tus vacaciones en esa cosa que llamas hostal —su tono hizo que me molestara.     —No pretendo quedarme aquí todo día esperándolo, a demás, ¿por qué la actitud?, lo último que quiero es tu desaprobación, necesito a mi amigo que me apoye en esto —mi voz sonó más mosqueada de lo que hubiese querido.     —No lo sé, Carolina, esto me da mala espina. Sí, al principio lo encontré fantástico, pero ahora estoy dudando. Ya sufriste por esto, ¿qué te hace pensar que no pasara de nuevo?     —Tendremos más cuidado esta vez, Max, te lo aseguro.     —Claro, escondiéndote cuando deberías disfrutar de tus vacaciones.     —Sabes que no es a lo que me refiero.     —Lo creeré cuando lo vea.     Ya estaba.     —Realmente no necesito esto ahora —exploté—. Llámame cuando se encuentre mi amigo con el que pueda hablar y pueda estar feliz por mí. —Colgué.     Intenté alejar la urgencia que sentía de llorar. Pelear con mi mejor amigo siempre producía eso en mí, pero no podía darme el lujo de estar llorando todos los días de mis vacaciones.     Cálmate, Carolina.     Tomé mi celular y tecleé rápido.     «Juntémonos a almorzar, yo invito»     Le escribí a Ana.     Ella me entendería.     El día pasó rápido, la puse al tanto de la situación y si no hubiese tanta gente a nuestro alrededor se hubiese puesto a saltar de la felicidad.     —No puedo estar más alegre por ti, Caro. Pero deben tener cuidado, ¿sí? —me dijo sonriendo de oreja a oreja. Asentí feliz.     —Lo haremos, creo que realmente quiere seguir viéndome y me alegra, me pone de maravillas, y no lo arruinaremos exponiéndonos por ahí para que suceda lo mismo que antes, su manager es bastante molesto y siempre se entera de todo de una u otra forma, así que tenemos que ser muy precavidos.     —Ahora. Tengo que preguntártelo.     —¿Qué carajos quieres ahora? —le dije divertida.     —¿Cuándo mierda me presentarás a Harry? Digo, ¡Vamos! Muero de ganas y me estás matando, eres mi única oportunidad de conocer a uno de la banda.     —Tranquila, te prometo que lo haré —dije tranquilizándola. Ana cruzó la mesa para abrazarme fuerte para luego aplaudir como una niña quien le dicen que ira por primera vez a Disney. Mi celular vibró en mi bolsillo—. Hablando del Rey de Roma… —le dije mostrándole mi celular.     —… El burro se asoma —me respondió divertida.     «¿Ya es de noche?»     Leí el mensaje de Harry.     Sonreí mientras Ana se sentaba a mi lado para ver lo que pasaba.     «Las nubes cubren el cielo, pero puedo asegurarte que el sol todavía está ahí»     «Maldición, ya quiero verte»     Un gritito salió de los labios de mi amiga al leer el mensaje entrante. La empujé con el hombro para volver a teclear mientras una sonrisa salía de mis labios.     «La paciencia es una virtud, querido»     Esperé la respuesta mientras parecía que Ana iba a tener un ataque nervioso.     «No si se trata de ti»     —¡Mierda, Carolina, solo preséntame al hombre! —me dijo a mi lado. La miré con los ojos entornados—. Hey, sabes que no es mi favorito, mi amor platónico es y siempre será Louis, así que dile que te presente luego a los chicos para yo poder llegar a él y podamos vivir juntos felices para siempre —me dijo picarona.     —Tranquiliza tus hormonas, Ana.     —No puedo, no si se trata de él —dijo imitando la voz ronca de Harry, y ambas reímos por lo malo que le salía.     Durante el día nos intercambiábamos mensajes con Harry de cosas sin importancia, pero con cada uno de ellos mi día se hacía más brillante y mi sonrisa más grande. Quería saber más sobre él pero no me atrevía a abrir mis aplicaciones en donde me habían llegado los mensajes de odio, aunque tenía la esperanza que esas personas ya se habían calmado al dejar de vernos juntos en las r************* , ya que ahora podía pasear sola y tranquila sin ser molestada por nadie.     Caminaba a eso de las nueve de la noche a mi hostal cuando mi teléfono vibró con un nuevo mensaje y mi corazón dio un salto cuando el nombre de Harry cruzaba la pantalla.     «Surgió algo, no podré ir esta noche. –H»     El salto que había dado mi corazón terminó por acabar en el suelo. Moví mi cabeza para espantar la sensación amarga que me había dejado ese mensaje. Lo entendía y aunque me moría de ganas de verlo, lo entendía.     «No te preocupes. No veremos otro día.»     Tecleé de vuelta y guardé mi celular en mi bolsillo algo triste, pero mi celular volvió a vibrar.     «¿Cuántos días te quedan aquí en Londres?»     «Comienzo las clases en una semana más, pero creo que no me extrañaran si falto unos días. Buenas Noches Styles»     Esperé la respuesta de Harry pero no obtuve ninguna.     Al llegar al hostal habría mirado mi celular un par de veces más para ver si Harry me había escrito, pero no había rastros de él. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR