– 10 –

1002 Palabras
    Desperté a la mañana siguiente con el ringtone de mi celular haciendo que casi me sangren los oídos por lo fuerte y cerca que estaba. Miré la hora y me sorprendí al ver que era casi medio día.     —¿Qué? —dije sin siquiera ver el nombre del que me llamaba.     —No quería ser quién lo dijera pero, te lo dije —sonó la voz enojada de mi amigo.     —¿Max? —Pestañeé varias veces para despertarme de una buena vez—. ¿De qué mierda hablas? —su voz enojada hizo que la mía sonara igual.     —Hablo del imbécil que tanto te gusta. Y de cómo te lo dije.      —Max, por favor, acabo de despertar, explícate mejor o déjame dormir.     —Abre el link que te envié por correo y luego me das esa actitud.     Y sin más colgó.     Volví a mirar la hora de mi celular y suspiré enojada, dormida y cansada. Sopesé la idea de dejar pasar esa llamada tan molesta y seguir durmiendo, pero al final tomé mi computadora y me metí al correo. Tenía unos cuantos que no había respondido y me fijé en el que decía el nombre de mi amigo.     «Ahora podrás creerme cuando te digo algo»     Y presioné un link azul justo debajo de eso. Volví a pasarme las manos por los ojos, perezosa, pero antes de que pudiera hacerlo tranquila el rostro de Harry apareció en una página web con grandes letras a su lado.     ¿HARRY STYLES VUELVE CON SU EX?         Mi estómago se apretó, la bilis subió por mi esófago y mi corazón se achicó, una combinación terrible a segundos de despertar. En las fotos se veía a Harry con una bella mujer, nítidos y alumbrados por los flashes. Seguí bajando por el artículo donde se veían en otro lugar, Harry con el brazo alrededor de los hombros de ella.     Leí:      Tras la ruptura que tuvo la relación de la top model y el cantante en el 2013, fueron vistos cenando juntos esta noche de forma romántica. Después de eso fueron vistos en un pub de forma cariñosa. ¿Habrán retomado su romance?     Llegué a la última foto arrepintiéndome de inmediato.     Harry y ella.     Cerca.     Extremadamente cerca.     ¿Se estaban besando?      Cerré abruptamente el computador dejando que la bola en mi estómago se calmara. Las palabras del texto que me había enviado Harry cobraban sentido.     Reí dolida negando con la cabeza.     ¿Cómo pude ser tan ciega?     Era obvio que esto era una estupidez, lo supe desde un principio y aun así me negué a abrir los ojos.     Por la mierda.     No hay peor ciego que el que no quiere ver y yo era la peor de todas. Eso y más, porque teniendo a mi amigo quien solo se preocupaba por mi bien estar terminé comportándome como una basura, una imbécil que no quería escuchar, ciega y sorda.     Tomé el teléfono y marqué a mi amigo.     —Lo siento, tenías razón, lo siento mucho —las palabras sonaban extrañas por la forma en que las lágrimas burbujeaban por todas las emociones que tenía dentro.     —No te atrevas a llorar, Caro, por favor, no por ese imbécil —me dijo ahora preocupado, volviendo a ser el amigo que conocía—. No se merece una sola lágrima que salga de ti.     —Sí lo sé, no sé por qué quiero hacerlo. —Tomé un suspiro que quemó mis pulmones—. Tienes razón, no lloraré por ese imbécil. Disfrutaré este hermoso lugar y no pensaré más en lo que pasó.     —No quería que algo así pasara, lo siento mucho —dijo mi amigo al otro lado del mundo.     —No lo hagas, debí escucharte, pero fui demasiado estúpida para hacerlo, y me disculpo, ahora prométeme que si me comporto así nuevamente me patearás el trasero —suspiré de nuevo.     —Gastaré todos mis ahorros en pasajes para patearte el culo, lo prometo. —Max rio suave y ahora era yo la que sonreía.     —Te extraño.     —Y yo a ti. Y, amiga, olvídate de él, ¿sí? Disfruta los días que te quedan, sal con  Ana y distráete.     —Lo haré, te llamo en la noche.     Pasada unas horas almorzaba y mi celular se encendió por tercera vez con los mensajes en silencio que me llegaban de Harry. Sabía que tenía que escribirle en algún momento para hacerle saber lo que sabía, y después de pensarlo con cada bocado de mi plato decidí que ya era el momento. Me metí al correo y abrí el link que me envió mi amigo en la mañana y guardé un par de fotos, incluida la última que apenas tuve el coraje de ver nuevamente.     Abrí el mensaje de Harry y se las envié.     «Deberías tener más cuidado con los paparazis, están en todos lados»     Pude ver como recibía y leía el mensaje, y en menos de treinta segundos mi celular se encendió con una llamada entrante.     Me mentalicé contando hasta tres.     —Harry —contesté seca.     —Mierda, Carolina, déjame explicar… —comenzó, pero lo interrumpí.     —Mira, Harry, no sé con el tipo de personas te envuelves, pero sé con las cuales me envuelvo yo, y no son los que se besan con una para que al otro día lo hagan con otra diferente, mi mundo no es así, quizás el tuyo sí, no lo sé, pero no pretendo averiguarlo.     —Pecas… —su voz salió suplicante.     —Está bien, de verdad, no teníamos algo serio, ni siquiera teníamos algo si lo piensas bien, así que puedes hacer lo que te plazca, pero como te dije, yo tengo mi moral y por lo visto no es compatible con la tuya. Ahora, agradecería que me dejaras disfrutar lo que me queda de vacaciones. Que estés bien Styles.     Alejé el celular de mi oído y escuché como Harry decía algo más pero no quería escucharlo.     Colgué.     Sorpresivamente nada corrió por mis mejillas y aunque mi pecho estaba apretado a más no poder no tenía ganas de llorar, ese sentimiento había sido pisoteado por el enojo hacia ese inglés con cabello largo, mandíbula cuadrada y labios perfectos, ese hombre con ojos esmeralda y hoyuelos preciosos, con sus brazos tatuados, esos brazos y torso esculpido por los Dioses…     Moví mi cabeza para espantar el rumbo que estaban tomando mis pensamientos.     Basta, Carolina. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR