Bárbara y Carlos ya me esperaban en la entrada, incluso me hacían señales de que me diera prisa. Corrí por el campus lo más rápido que pude para llegar a tiempo. Respiré cuando ya estuve dentro, los chicos me hablaban pero no preste atención, estaba concentrada en normalizar mi respiración. Nadie dijo nada de la fiesta hasta que entramos al salón y Rosmery me vio. En ese instante me convertí en el centro de atención de todo el aula. Miré a los muchachos, ellos no me decían nada más que cálmate, no hagas un show. Esa mona se las iba a ver conmigo si seguía hablando más de la cuenta. Me senté donde siempre y comencé a garabatear el cuaderno mientras la profesora de Relaciones Públicas llegaba. Pocos minutos después, mi celular sonó. «Ya te compré el desayuno, nos vemos en la cafetería de l

