Estábamos desnudos los dos, no sé ni que hora era ya, solo sé que era de madrugada. Miré a mi lado, él dormía y yo buscaba conciliar el sueño cuando me pareció escuchar un gemido proveniente del pasillo. Murmuraban cosas ininteligibles, sin embargo, logré entender una sola frase: «si ellos tienen su momento, ¿por qué nosotros no?». Lo más curioso era que la frase no vino de la boca de mi papá, era otra voz masculina la que hablaba. «¿Qué mierda es esta?» me pregunté. ¿Acaso mamá le era infiel a papá? No entendía un carajo lo que ocurría pero preferí dejarle ese asunto a ellos dos. Una puerta se abrió, solo escuchaba gemidos, jadeos y otras cosas que mejor no voy a describir, pero cuando pensé que nada podía ser peor, escuché la voz de papá: «¿Te gusta lo que ves?», «Ponte en cuatro, como

