Mis pies tocaron la entrada de la escuela y mi ánimo se vino abajo en un milisegundo. Las ganas de matar a todos los profesores y también a todos los alumnos invadieron mi mente. Miles de ideas de como descuartizar al profesor de matemática se cruzaron por mi cabeza. Lo cual me hizo saber que definitivamente estaba de muy malhumor.
Esos últimos dos días habían sido bastante estresantes. Desde que llegué a casa y les conté a todos lo que había pasado con Leo no dejaron de joderme diciéndome cosas estúpidas que no tengo interés en recordar. Por mi pueden irse bien a la mierda. Ya que saqué el tema de Leo, nos hemos hecho muy amigos. O bueno, nuestra amistad se basa en que el llega de la nada y empieza a contarme cosas que ni siquiera le pregunté. Por ejemplo, ayer me contó que uno de sus compañeros de literatura hablaba con el todo el tiempo y que se mostraban interesados uno en el otro y según Leo los padres del chico, que se llama Kyle, son unos cirujanos y ganan muchísimo dinero, y hoy hay una cena de caridad o algo así a la cual Leo invitó a Kyle, y el le dijo que si, así que esta será su primera cita y mi nuevo amigo estaba tan feliz que a veces era insoportable. Pero de una forma sana.
Mi vida era sumamente lo mismo todos los días: comía, dormía, iba a la escuela, llegaba a casa, comía y volvía a dormir. Todo me estaba resultando malditamente aburrido, era como que necesitaba algo interesante, porque o si no me convertiría en un hongo dentro de poco.
Para colmo, aún seguía preocupada por el asunto de la apuesta. Ninguna de las chicas había comentado nada acerca de haber ganado, pero eso no quería decir que ellas estaban más cerca de cumplir el reto que yo. Eso me dejaba despierta un buen rato por las noches.
El timbre de inicio de clases sonó y todos empezaron a entrar a sus respectivas clases. Esa hora me tocaba Literatura, y no tenía ganas de soportar al idiota de Ragattzzy, así que cuando Leo se acercó a mi y me saltó en la espalda me alegré un poco con su presencia.
- ¡No sabes lo que sucedió! - dijo con el ceño fruncido y el tono de voz enojado, ofendido.
- ¿Qué pasó? - pregunté cruzándome de brazos -. Adivino, tus zapatos favoritos se arruinaron con esmalte de uñas... O peor, tus discos de Miley Cyrus se rayaron. - negué con la cabeza preocupadamente mientras reía. Él soltó ina carcajada.
- No, idiota. Peor - cerró los ojos con fuerza por unos segundos y suspiró como si le doliera el cuerpo o algo así -- Kyle me preguntó que color de corbata llevaba a la cena, si azul o coral. -de verdad que su tono de voz sonaba muy herido y ofendido. Mi cabeza estaba a punto de explotar si mi cerebro no lograba entender enseguida por qué el hecho de que le pregunten el color de una corbata era tan malo.
- Y eso es malo porque... - dejé la oración en el aire para que el me ayudara a entender a que mierda se refería, porque yo, de verdad que estaba más que perdida con todo eso. Leo llevó una mano a su pecho y abrió la boca ofendido con mis palabras.
- Le dije una vez, cuando recién empezábamos a hablar, que amo el coral. - me dijo y yo seguía sin entender -. Tiene que saber que obviamente voy a querer la corbata coral en vez de la azul. ¡Por favor, Val, es algo lógico!
Y yo estaba mirándolo con cara de "me importa una mierda el color de la corbata". Mierda, era solamente un jodido color en una jodida corbata que iba a llevar a una jodida cena, no era para morirse. De verdad que me estresaba que ese chico fuera tan malditamente exagerado con cosas que no tenían sentido. O bueno, al menos para mí no tenían sentido. ¡Le dijo que era su color favorito cuando recién empezaban a hablar! ¿Quién mierda se acuerda de eso? Es totalmente estúpido. Y yo que pensaba que Leo iba a alegrarme la mañana.
- Tengo que ir a clases. - le dije antes de empezar a caminar, me dijo algo mientras le daba la espalda pero no llegué a escucharlo por completo.
Cuando entré al aula todos ya estaban sentados en grupos mientras hablaban entre ellos y escribían cosas que no sabía. Mis ojos se dirigieron a mi lugar en dónde se suponía que tendría que haber estado mi silla vacía, pero estaba ocupada por otra chica. Fulminé con la mirada a mis amigas mientras ellas me pedían perdón con los ojos. Llegaba tarde dos malditos minutos y ellas ya me cambiaban, ¿Dónde mierda se suponía que me iba a sentar ahora?
- Señorita Drake - escuché la voz del profesor a mis espaldas y cerré los ojos -. ¿Se puede saber la razón de su tardanza? - dijo y se puso de pie en frente de mi, mirándome con sus ojos desviados.
- Bueno, pues... - me quedé pensando - Un gatito se cruzó en mi camino y el pobrecito estaba agonizando y entonces yo como buena ciudadana lo ayudé a no morir. - sonreí con el rostro tenso y el profesor me miraba como si no me creyera ni una sola palabra. Bueno, yo tampoco me las creí. Tendría que aprender a mentir alguna vez en mi maldita vida.
- Vaya a sentarse al fondo, su nuevo compañero le dirá el trabajo que les asigné para hoy. - me ordenó.
- ¿Nuevo compañero? - pregunté confundida-
- Así es. Va a sentarse con el señor Brennett a partir de hoy.
Mis ojos como platos viajaron al final de la clase, y ahí estaba Eric sonriendo con una ceja enarcada. En frente de él estaba Gregg, quien me miraba divertido mientras empezaba a caminar hacia ellos.
Mierda, mierda y más mierda.
¿Qué hacen esos dos idiotas allí? No compartimos esta maldita clase.
>
Me senté del lado del pasillo y tiré mi mochila al piso al mismo tiempo que me desparramaba en la silla. Eric tenía los ojos fijos en los míos y Gregg me observaba sobre los hombros mientras sonreía de oreja a oreja. Me pasé una mano por el cabello.
- ¿Se puede saber que mierda hacen aquí? - les pregunté en voz baja a los dos.
- Pedimos un cambio de clases. - respondió Gregg encogiéndose de hombros mientras se giraba hacia mi y apoyaba su cuaderno en mi mesa.
- ¿Por qué? - arrugué la frente.
- Porque queríamos estar más cerca de ti. - respondió con tono coqueto Eric pasando uno de sus brazos por mis hombros.
Reí falsamente mientras apartaba su brazo de un empujón. Mis bolas que querían estar más cerca de mí, querían joderme la vida por completo, que era muy diferente. Gregg no me molestaba, el problemita en todo eso era Brennett. Estaba segura de que no lo soportaría todos los días del año hasta la graduación a mi lado. Definitivamente hablaría con el profesor sobre eso.
Me pasé una mano por el rostro al mismo tiempo que suspiraba y me decía a mi misma: "Ya está, tranquilízate, no los mates. Solo concéntrate en la clase y todo estará bien". Saqué todas las cosas de mi mochila y tomé una pluma entre mis dedos.
- Okey, ¿Y que tenemos que hacer? - pregunté y me di cuenta de que mi pierna izquierda no dejaba de moverse debajo de la mesa. Eso era un señal de que estaba nerviosa.
- Nos dejó un trabajo grupal - dijo Gregg -. Lo haremos nosotros tres juntos.
- ¿Y tu compañero? - le pregunté a Gregg mirando al chico que estaba sentado a su lado. El se acercó un poco a mi y susurró cerca de mi rostro.
- No me habla. Creo que es demasiado tímido o algo, porque cuando le pregunté su nombre me miró y pareció asustado. Da miedito.
Puse los ojos en blanco ante sus palabras y me encogí de hombros.
- Bueno, no importa. Díganme en que consiste el trabajo.
>
Pero, en realidad me preocupaba por todas mis clases, y por suerte en la mayoría me iría bien. Ese año empezaba la busca de las Universidades y planeaba ser aceptada en una, al menos, decente.
- Tenemos que elegir un libro que hayamos leído, escribir la biografía del autor, hacer un resumen de la novela y explicar por qué la elegimos. Entre unas preguntas generales acerca del género y demás, que nos dio el profesor. - respondió Eric y se acercó un poco más a mi asiento mientras miraba mis manos moviéndose nerviosamente sobre la mesa.
Los ojos de Brennett se encontraron con los míos, y me molestó que esa sonrisita de costado y esos ojos coquetos me estuvieran mirando tan fijamente. Cuando me volví hacia Gregg él simplemente observaba espantado y con un ojo más abierto que el otro, como si no entendiera lo que estaba haciendo. Aunque pensándolo bien, Gregg no entendía muchas cosas en general, o al menos actuaba como si no.
- Okey. - habló por fin Gregg -. Val, empieza a escribir.
- ¿Disculpa? Yo no haré sola el trabajo. - mi ceño estaba fruncido y mi voz sonaba enojada. Estaban locos si pensaban que yo iba a hacer todo.
- Eres la mujer aquí, se supone que tienes que hacer el trabajo para que todos podamos aprobar. - Eric dijo, con un tono divertido y sarcástico, que no me cayó bien -. Era un chiste. - aclaró.
- No interesa, eso es lo más machista que haz dicho, y haré como si no lo hubiera escuchado porque o si no voy a romperte la cara - respondí al mismo tiempo que la campana de cambio de clases sonaba. Me puse de pie rápidamente -. Vayan a casa después de la escuela y haremos el trabajo ahí. - fue lo último que les dije antes de salir por la puerta del aula.
Los estudiantes parecían unos animales dispuestos a matar a cualquiera que se les cruzara en el camino mientras se empujaban entre ellos y caminaban a su segunda clase del día. Esperé en un rincón a que el pasillo quedara algo desierto y cuando empecé a caminar hacia mi siguiente clase vi a Less y Matt hablando en el pasillo. Me escondí como pude en una de las paredes mientras seguía observándolos.
Ella estaba recostada por los casilleros mientras miraba al piso, mi hermano estaba diciendo no sé que mierda y movía las manos nervioso y a veces se pasaba repetidas veces las manos por el cabello, enviándolo hacia atrás.
Okey, tengo que estar calmada y respirar profundamente. Ellos dos son eran amigos, o simplemente estaban hablando sobre algo que no tiene importancia. Claro que entre mi hermano y mi amiga no sucedió, ni sucede, ni va a suceder absolutamente nada porque... ¿Qué mierda están haciendo?
Mis ojos se abrieron como platos al ver como el se acercaba lentamente al rostro de ella y lo tomaba entre sus manos para luego plantar sus labios contra los suyos. Las ganas de vomitar no se hicieron esperar ni un maldito segundo. Tenían que estar malditamente jodiendo. Iba a matarlos.
Eso definitivamente no había pasado. Yo no vi como mi hermano besó a mi amiga. Claro que no.
Cuando Matthew se fue corriendo en dirección contraria de mi, vi como Less sonreía de oreja a oreja y se tapaba el rostro con las manos en señal de estar emocionada. Ella se fue y yo me apresuré a llegar a mi clase de Historia.
Toda la maldita clase me la pasé pensando en lo que estaba pasando ahora en mi maldita vida.
Joder, no puede ser que Matt y Less estuvieran liados, juro que me daba mucho asco pensarlo siquiera. No podían estar juntos. Ella siempre dijo que mi hermano le parecía un estúpido retrasado, y él me dijo hace una semana que ella le parecía rarita. ¡¿Y ahora los encontraba besándose en el pasillo?!
Cuando las clases terminaron - cabe decir que en ningún momento me acerqué a ninguna de mis amigas ni por casualidad, intentaron hablar conmigo pero simplemente les dije que estaba algo cansada y me desaparecí - mi cabeza estaba hecha un puto lío. No podía ver a Less a la cara sin que las ganas de matarla aparecieran, y cuando Matt se ofreció a llevarme a casa simplemente hice lo que mejor me salía: mandarlo a la mierda.
Así que en la salida del instituto no me quedó de otra que acercarme a la última persona que quedaba en el estacionamiento estudiantil a esa hora.
- Hey, Eric. - dije cuando me acerqué a él. Su mirada viajó de su celular a mi rostro y frunció el ceño.
- ¿A que debo el honor? - preguntó divertido. Puse los ojos en blanco.
- ¿Puedes llevarme a casa? El idiota de Matthew me ha dejado tirada. - mentí.
- Sube - abrió la puerta del copiloto -. Gregg ya nos está esperando en tu casa.
Mientras Eric conducía su auto en completo silencio me llegaron unos mensajes.
"¿Que carajo te pasaba hoy estúpida?"
Lenn siendo una dama desde tiempos inmemorables.
Yo: Estaba con un humor de perros.
Lenn: Siempre estás con ese humor, tarada. ¿Por qué nos evitaste todo el día?
Yo: No estaba de ánimos hoy, Lenn. No me jodas.
Lenn: Vete a la mierda.
Yo: Igualmente, estúpida.
Lenn: Te quiero, retrasada.
Yo: Yo igual. Muérete.
Esa, señores, era una conversación tierna entre amigas. O por lo menos así de tiernas éramos entre nosotras.
De verdad que internamente agradecí que Eric no hablara en el camino a casa, lo cual me dio por lo menos dos o tres minutos para pensar en lo que estaba pasando. De verdad que estaba sintiendo como mi cabeza iba inflándose cada vez un poquito más. Las ganas de matar a esos dos no desaparecieron de mi sistema, pero por otro lado pensé que, si no nos lo decían era por algo. Y estaba más que segura de que ese algo que les impedía llenar de flores y corazones todo a su alrededor era yo. Maldita sea, me enfada mucho más que no me lo hayan dicho a que pase algo entre los dos. Era muchísimo mejor lidiar con la verdad, aunque no me hiciera tanta gracia, a vivir en un engaño.
El auto de Brennett se estacionó enfrente de mi casa y suspiré antes de bajarme y empezar a caminar hacia la entrada. En el camino el idiota me alcanzó y se paró al lado mío.
- ¿Se puede saber que mierda te pasa? - me preguntó mientras buscaba la llave dentro de mi mochila. Maldita sea, tenía que limpiar esa cosa, parecía el basurero de toda la ciudad.
¿Ahora todos estaban más atentos en mí o que mierda? Porque para que Eric se diera cuenta de que me pasaba algo es porque de verdad estaba actuando de forma rara.
- ¿Por qué lo preguntas? - pregunté sin mirarlo.
- Porque estás malditamente callada y eso me pone nervioso. - elevé unos segundos la vista para ver como se pasaba una mano por el cabello de forma ansiosa. Puse los ojos en blanco ante sus palabras y volví a buscar la jodida llave en mi mochila.
- Resulta, Brennett, que no eres mi persona favorita para mantener una conversación. - dije antes de encontrar la llave en mi mochila y suspirar tranquila.
Brennett no dijo más nada y abrí la puerta de casa. Podía escuchar el sonido de la tele de la sala desde aquí, y juraba que si era Mattthew le saltaría encima y empezaría a golpearlo con todas mis fuerzas.
Tiré mi mochila en el pie de la escalera y caminé a la sala con Brennett siguiéndome.
Puse los ojos en blanco al encontrarme con Gregg tirado en el sofá con un paquete de frituras en las manos, sin zapatillas y con los pies encima de la pequeña mesita de madera y vidrio que estaba enfrente de él.
>
- Hasta que llegan, calabazas. - dijo cuando nos vio y apagó la tele con el control remoto. Caminamos hacia el y Eric se sentó a su lado mientras yo me tiraba en el piso.
- ¿Calabazas? - preguntó Eric confundido mirándolo con el ceño fruncido.
- Así es - Gregg sonrió -. Ahora los apodos de ustedes dos serán calabazas. Aunque me gusta la idea de decirte a ti zanahoria y a ella sandia. No sé porqué, pero parezco estar desarrollando cierto fetiche con las frutas.
No podía malditamente creer todas las estupideces que salían de su boca en tan pocos segundos. Puse los ojos en blanco.
- ¿Por qué sandia? ¿Me estás diciendo gorda? - pregunté haciéndome la ofendida.
- No - puso los ojos en blanco -. Solo te estoy diciendo... sandia. Porque cuando te veo me recuerdas a una sandia.
- ¿Porque está gorda? - dijo Eric.
- No me digas gorda. - le dije frunciendo el ceño.
- No te dije gorda. Él lo hizo. - apuntó a Gregg con su dedo índice.
- Yo le dije sandia. - se defendió Gregg.
- ¿Podemos dejar de hablar de frutas y verduras, por favor? - ya me estaba hartando de esta conversación sin sentido.
Eric suspiró y sacó de su mochila un cuaderno y una pluma. Gregg seguía comiendo sus frituras mientras miraba la tele apagada con la mirada perdida. No sé porque creo que estaba imaginándome a mi con un disfraz de sandia, y tampoco sé si eso me divertía o me asustaba.
Brennett apoyó su cuaderno en la mesita que estaba a mis espaldas y observé que había escrito el nombre de una de mis escritoras favoritas: Suzzanne Collins. Maldita sea, si que amaba a esa jodida mujer, aunque no tanto luego de que mató a mi hermoso Finnick, pero hizo que Katniss y Peeta terminaran juntos, así que la perdonaba. De igual forma, su crueldad a veces me ponía los pelos de punta, pero su cerebro había creado uno de los mejores libros de mi generación, así que no me quejaba.
Fruncí el ceño, no podía creer que Eric Brennett hubiera leído The Hunger Games.
- Haz leído Los Juegos del Hambre, ¿Real o no? - miré fijamente a los ojos de Eric. Si de verdad leyó la trilogía, entendería esa referencia.
- Real. - me respondió con una sonrisa de costado.
Mierda, me estaba por dar un colapso mental.
Joder, ya me enamoré de Eric Brennett. Bah, no me enamoré una mierda de él, pero sin duda me caía un poco mejor por haber leído mi trilogía favorita. Hasta ahora nunca había conocido a un chico que la hubiera leído. Creo que quiero llorar de la felicidad.
- Okey, ya que ustedes si leyeron los libros, escriban la biografía de la autora. - dijo Gregg sonriendo sin mostrar los dientes. Fruncí el ceño.
- ¿Nosotros somos como una Wikipedia humana o qué? - dije mirando algo enojada a Gregg.
- ¿Ves Gregg? Teníamos que trabajar con alguien serio. - escuché que le susurró Eric.
- A ver, tontito - mis ojos fulminantes se clavaron en los de Brennett, a quien le causó gracia el intento de insulto que salió de mi boca -. Yo soy lo suficientemente seria como para hacer un trabajo.
- Entonces empieza a escribir, bebé. - apoyó sus codos en sus rodillas y se inclinó un poco hacia mi.
- Y estamos de nuevo con lo de "bebé" - hice comillas con los dedos -. Ya te dije que odio que me digas así.
- Exactamente por esa razón lo hago. - sonrió de costado, pícaro.
- Eres un idiota. - puse los ojos en blanco.
- Y aún así te gusto.
- ¡Ja! Claro... sigue soñando. - me crucé de brazos y me aparté un poco.
- Vamos, Val, admítelo... Admite que te gusto... - sonrió.
- No puedo creer que seas tan egocéntrico, Brennett, de verdad - bufé -. Aunque admito que me gustaría pasarte por encima con un camión. - sonreí falsamente.
- Te gustaría estar encima de mi, que es muy diferente. - mis ojos se abrieron como platos.
- ¡Eres un jodido asqueroso, Brennett! - grité enojada y el soltó una carcajada.
Mis ojos viajaron a Gregg, que nos miraba con un ojo más abierto que el otro, como confundido por nuestra extraña conversación. Me había olvidado que él estaba ahí, y al parecer Eric también, ya que lo vi reír mientras miraba a Gregg de reojo.
- Okey, acabo de imaginarme a Val encima de Eric y juro que tengo ganas de vomitar - todo su cuerpo se agitó e hizo una mueca de asco. Brennett soltó una sonora carcajada y yo puse los ojos en blanco. El celular de Gregg empezó a sonar y el lo atendió rápidamente -. Hey, ¿Que pasa? ... En tu casa... - era Matthew -. Habla más despacio que no entiendo una mierda... ¿Y cómo carajo sucedió eso? ... Okey. Si. ¡Que ya dije que si! Joder... Okey, tranquilo, ya vamos para allá. Sí, adiós. - cortó la llamada.
- ¿Qué pasó? - preguntó Eric.
- Matt tuvo un accidente...
Mis ojos se abrieron como platos al igual que los de Eric. Sentí un miedo horrible, un miedo que no sentía hace mucho tiempo. Mierda, hasta me faltaba el aire.
Maldita sea.