Capítulo 16: "El casi beso"

2135 Palabras
El portazo que pegó mi padre a mis espaldas retumbó por toda la casa, suspiré y cerré los ojos mientras me quedaba quieta al pie de la escalera, porque sabía que si subía a mi habitación empezaría a gritar de nuevo, y la verdad es que mis pobres tímpanos no soportarían ni un grito más.  Matt caminó hacia mi y se colocó a mi lado con mirada cansada, él estaba igual de harto de los gritos y las palabras sin sentido de mi padre. Eric, al entrar a la casa, se quedó quieto al lado de la puerta. Mi padre quería mucho a Brennett, y por esa razón, cuando él le pidió que mantuviera ese asunto del pequeño arresto entre nosotros y él, mi padre accedió a no contarle nada a sus padres. Papá suspiró pesadamente pasándose las manos por la cabeza. - ¿Desde cuándo? - peguntó. Fruncí el ceño cruzando los brazos. - Desde cuándo, ¿Qué? - dijo Matthew. - ¡Desde cuándo mis hijos son ladrones! ¡Ladrones de taxis! - gritó y me tapé los oídos con las manos mordiéndome el labio inferior con fuerza -. ¡¿Qué clase de adolescentes roban un taxi para escapar de una pizzeria?! ¿A caso son estúpidos? ¿No piensan en sus acciones y las consecuencias? ¡Ja! - rio sin gracia, llevando las manos a sus caderas -. No sé para qué pregunto, ¡por supuesto que no piensan en nada! Acabo de comprobarlo. - Es hereditario - al momento en que dije eso me arrepentí. Cerré un ojo mientras hacía una mueca esperando nuevamente los gritos de ñandú lastimado de mi padre.  > - ¿Esto es un tipo de revelación o algo? - preguntó ahora un poco más calmado y serio.  Matt se agitó ansioso a mi lado, yo lo miré frunciendo en ceño. Mis ojos viajaron a los de Brennett un cuarto de segundo, y pude notar que la situación lo incomodaba muchísimo. - ¿A caso están siendo así de rebeldes por algo en particular? ¿Es porque trabajo demasiado y no paso tiempo con ustedes? ¿Es para que les de más atención? - Papá, no seas exagerado, simplemente es... - empezó a hablar mi hermano, pero antes de que terminara de decir lo que quería, mi padre lo interrumpió y sus palabras me dejaron helada de pies a cabeza. - ¿Todo esto es por su madre? - sus ojos verdes viajaron hacia mi y luego hacia Matt. Pude sentir el cuerpo de Matthew tensarse por completo, y el rostro de Brennett palideció de un momento a otro. Mi mandíbula se apretó con fuerza, al igual que mis manos. Era la primera vez luego de muchísimo tiempo que alguien nombraba a mamá en voz alta, y si que resultaba difícil oír hablar de ella. El dolor en mi pecho volvió aparecer, ese dolor que oculté por mucho tiempo, que ignoré. No entendía por qué mierda la metía en esto, no tenía nada que ver con lo que estaba pasando. - No te atrevas a meterla en esto. - mi voz sonó cortante y mis ojos fulminantes se clavaron en mi padre. Se podía cortar la tensión con un cuchillo. Los ojos llenos de pena de mi padre se clavaron en mí. - Sé que el perderla ha sido difícil, sobre todo para ti, Val. Pero no tienen que hacer todo esto para que nosotros hablemos, simplemente tienen que llamarme, podemos hablar del asunto cuando quieran, yo... - no lo dejé terminar. Avancé un paso hacia mi papá y sentí la mano de Matthew en mi hombro. - ¿Crees que hicimos todo eso por mamá, para llamar tu atención o algo por el estilo? - mi voz expulsaba veneno -. No quieras sacar el tema de mamá ahora, no tienes derecho a hacerlo, ni tienes derecho a decirnos que podemos hablar contigo sobre como nos sentimos por haber perdido a nuestra madre, ¡porque lo primero que hiciste cuando la enterraron fue guardar todas sus cosas en un maldito sótano! ¡Fuiste el primero en querer olvidarla, así que no se te ocurra meterla en esto!  - Val, ya cálmate... - susurró Matt. Mi padre me miraba con ojos suplicantes, arrepentidos. - ¡Calmarme y una mierda, Matthew! - grité y aparté de un empujón su mano de mi hombro -. No quiero que vuelvan a hablar de ella. No quiero, ¿Les entra en la cabeza? Con un nudo en la garganta subí corriendo con furia las escaleras. Me enojaba que la metiera en eso, sobre todo a ella que no tiene la culpa de las mierdas que nos mandamos, y menos ahora que no está.  Mi padre ocultó todo lo que era de ella en un maldito sótano, todo en cajas y seguramente ahora todo aquello está lleno de polvo. Yo sé que la muerte de nuestra madre destrozó a papá, pero no necesitaba, ni quería, ni podía soportar que hablaran de ella. Había veces que ni siquiera asimilaba la idea de que ya no estaba, que no lo aceptaba, ni quería acostumbrarme. Había veces que era mejor ocultar el dolor y hacer como si no estuviera ahí, sobre todo cuando no puedes aceptar la idea de una pérdida. Agh, todo esto es una completa mierda. Entré a mi habitación con la respiración y corazón completamente agitados, cerré la puerta de un portazo y miré a mi al rededor como un animal enjaulado. Maldita sea, de verdad que me faltaba el aire. Lleve una mano a mi cuello en un intento de poder respirar con normalidad, ¿Estaba sufriendo de un ataque de pánico? No, no creo... ¿Pero cómo son los ataques de pánico? Ay, estoy entrando en pánico por creer que estoy teniendo un ataque de pánico.  Me quité mi blusa rápidamente, mis manos estaban temblando y sentía mi cuerpo completamente frío. ¿Me estaba por morir o algo? Mierda.  - Que linda vista - escuché una voz a mis espaldas y me di vuelta rápidamente encontrándome con los ojos marrones divertidos de Eric. Estaba recostado por el marco de la puerta, con los brazos cruzados y una sonrisa de costado. Quería gritarle que se fuera, pero mi voz no salía de mi garganta. Mi pecho subía y bajaba con rapidez y la mano en mi pecho temblaba. Los ojos se Brennett me miraron de arriba abajo preocupados, se acercó a mi con los ojos como platos -. ¿Que te pasa? > Mis ojos desesperados se clavaron en los de Eric, mientras intentaba decirle lo que sucedía. - ¿Estás sufriendo de un ataque de pánico? - preguntó preocupado. Negué con la cabeza, sin saber que era de verdad lo que estaba pasando. Eric me tomó de los hombros y me sentó en mi cama, se puso de cuclillas enfrente de mi y apoyó sus brazos en mis piernas -. Ok, tienes que calmarte, ¿entiendes? Respira profundo. Solo respira. Inhala - respiró profundamente mirándome fijo -, y exhala - soltó el aire por la nariz y yo intenté hacer lo mismo que él -. Vamos, Val, hazlo. - hice nuevamente la acción, esta vez tratando de tranquilizarme -. No quiero que mueras antes de poder hacerlo contigo, así que respira y luego de que tengamos sexo puedes morirte - miré con odio a Brennett mientras mi respiración de a poco se iba normalizando. Cuando ya estaba casi completamente normal y podía respirar más tranquilamente en el rostro de Eric apareció una sonrisa de costado sin mostrar los dientes. Dejé de escuchar los latidos de mi corazón en mis oídos, y cuando menos me di cuenta ya la parte de la desesperación había quedado atrás, y lo único que se escuchaba en mi habitación era mi respiración. Los ojos marrones y lindos de Brennett estaban fijos en los míos, y reflejaban tranquilidad y alivio al mismo tiempo que una sonrisa engreída aparecía en su rostro.  Lo empujé por los hombros juguetona mientas suspiraba tranquila, le sonreí cuando el rio por lo bajo. Y entonces vi como sus ojos viajaron a mi torso desnudo, y en ese instante recordé que no traía puesto nada más que mi brasier n***o. Mis ojos se abrieron como platos y cubrí mis pechos con mis brazos. - ¡Deja de mirarme las tetas, pervertido! - le dije con tono molesto a Brennett. Este rio un poco y apoyó sus brazos a cada costado de mis muslos, acercándose un poco más hacia mi. Sentí como mi burbuja personal era invadida por el idiota. - Lo admito, Val, ahora que te vi medio desnuda, las ganas de besarte simplemente aumentaron. - una sonrisa pícara y coqueta invadió su rostro y lentamente se fue acercando un poco más a mi. Yo retrocedí cuando su rostro estuvo demasiado cerca del mío. Tragué saliva. - ¿Ganas de besarme? - pregunté en un intento de ser sarcástica. - No solo de besarte, bebé - susurró cerca de mi boca -. No te das una idea de todo lo que quiero hacerte - mis ojos se abrieron como platos cuando sentí sus manos tocar mis muslos y su rostro acercarse al mío. Quería apartarlo, en serio que quería apartarlo y darle una patada en las bolas por ser tan malditamente indiscreto y mujeriego. Pero lo único que podía hacer era esperar el impacto de sus labios con los míos, y mirarlo con los ojos como platos ante la impresión de sus palabras. Mi cerebro me decía que lo aleje porque, vamos, es Eric "El idiota mujeriego" Brennett el que se me estaba insinuando.  Mis ojos viajaron a sus labios. Maldita sea, quería besarlo, en serio quería besarlo. Lo odiaba con todo mi ser, pero el estúpido estaba tan condenadamente bueno que no podía resistirme demasiado.  ¿Dónde has dejado tu autocontrol, Val Drake? No iba a apartarlo, y él lo sabía y por esa razón sonrío victorioso cuando su respiración se chocó con la mía, y pude sentir la punta de sus labios rozar los míos, hasta que de la nada se apartó de mi con fuerza. Abrí mis ojos, ni siquiera me había dado cuenta que los cerré, y mi miraba viajó a Eric, quien estaba con los labios apretados con algo de miedo, y luego noté una mano apretándole el cuello, y fue entonces cuando me di cuenta que Matt lo tenía agarrado de la camiseta con fuerza, mientras me miraba confundido y algo enojado.  - Woah, ¿Qué mierda está pasando aquí? - preguntó Matt con los ojos bien abiertos. Tragué saliva y abrí la boca para hablar, pero nada salió de esta. - Val estaba teniendo un ataque de pánico - habló completamente tranquilo Eric, como si nada hubiera pasado, como si él no hubiera estado a punto de besarme. Mi mandíbula se apretó con fuerza y me puse de pie mientras me vestía con mi blusa de nuevo -. Yo simplemente la ayudé para que no se muera - se encogió de hombros. - ¿Y por qué estabas sin tu camiseta? ¿A caso la ropa te impide respirar? - los ojos de mi hermano se clavaron en los míos. - No estoy para un jodido sermón de hermano celoso - espeté mirando a Matthew -. Yo me estaba ahogando o algo así, y Brennett me ayudó, solo eso, nada más - la furia corría con furia por mis venas, de verdad que estaba completamente enojada conmigo misma por todo lo que casi pasó -. Ahora váyanse, necesito dormir.  - Eres una maldita bipolar, hermanis - comentó divertido Matthew mientras salía de la habitación. ¿Hermanis? Mis ojos enojados se clavaron en el rostro de Eric, quién estaba sonriendo con suficiencia mientras me miraba de arriba abajo con las cejas enarcadas. - La próxima vez - empezó -, no me quedaré con las ganas, Val - se acercó un paso a mi -. Soy de los que consiguen lo que quieren, bebé - me miró fijamente -, y ahora... te quiero a ti. Se fue de mi habitación, y me dejó sola con miles de pensamientos en mi cabeza. Maldita sea, maldita sea, mil veces maldita sea. Estuve a punto de besar a Eric Brennett, y cuando mi hermano apareció, él actuó como si nada hubiera pasado (aunque en realidad no pasó, pero fue un casi beso), es un completo idiota. Caí en la cuenta que Brennett era así: un idiota mujeriego que poseía las suficientes armas para seducirte, y sabía como utilizarlas a la perfección. Y él actuaba así con naturalidad por el hecho de que así se manejaba: conseguía lo que quería y luego actuaba como si nada hubiera pasado. Eso es lo que hace con todas las chicas con las que está, cuando se aburre las deja. Y yo no sería la excepción a esa regla.  Mierda, casi me dejé engatusar por mi mayor enemigo.  Definitivamente, el casi beso con Eric Brennett no se llevaría a cabo nunca más. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR