Capítulo 24: "No todos son confiables"

3734 Palabras
Me pasé una mano por el rostro cuando me tiré en la cama de Lenn. Escuché como mis amigas corrían de aquí para allá en la habitación, gritando cosas como "¿Dónde mierda está el maquillaje?" o "Julie, y el maldito delineador" y, claramente, no se cansaban de decir "¡Val! ¡Mueve tu gordo culo y maquíllate aunque sea", y yo bueno, estaba más que muerta tirada en la cama, cómoda y relajada por no saber maquillarme y porque no me interesaba aprender tampoco. - Ya en serio, ¿Quién mierda hace una fiesta en el bosque?- me quejé nuevamente al recordar en dónde se haría la segunda fiesta. Bufé cuando un lápiz labial voló por encima de mi cabeza. - No seas tan amargada, por favor, la pasaremos bien si pones de tu parte. - me dijo Less, puse los ojos en blanco. La Elite había dejado las pistas esa mañana en el gimnasio del instituto: un pino y dos maniquís, pero el maniquí de hombre estaba vestido de mujer, y el de mujer de hombre. No fue tan difícil adivinar: la fiesta se haría en el bosque que estaba unos kilómetros fuera de la ciudad, ya habían hecho una allí hace dos años, y la temática era "Chicos como chicas, y chicas como chicos". Estaba deseando con todo mi corazón ver a Matt con la falda que me había pedido esta tarde en casa.  - No es para tanto... - dije sentándome en la cama. - Lo dices porque tú ya estas acostumbrada a vestirte como hombre. - le saqué el dedo medio a Julie cuando dijo aquello, las otras dos soltaron una carcajada -. Pero esto - uno de sus dedos apuntó la camiseta azul oscuro que le quedaba como tres talles grandes -, no es lo mío. - Eso es porque vistes con ropa dos talles mas chico. - grité un "Uhhh" cuando Less le dijo aquello a Julie, la susodicha sonrió falsamente. - Por lo menos no me meto con los hermanos de mis amigas. - Lenn soltó una carcajada, en cambio yo me volví completamente seria. Había olvidado decirlo: Less ya confesó a todo el grupo de su relación con mi hermano, igual, todos ya lo sabían. - Claro - dijo sarcástica Less -, y por eso le tenías ganas al hermano de Lenn. - Oye, creí que ya habíamos superado esa etapa de p*******a y obsesión hacia mi hermanito.- dijo Lenn entrando a la conversación. Yo estaba sonriendo como una maldita loca. - Amo las peleas de gatas... - susurré suspirando y mis amigas se giraron a verme como el exorcista. - Gata serás tú. - me dijo Julie. - Puede ser. - Bueno, tema terminado. ¿Nos podemos ir? Llegaremos demasiado tarde.- se quejó Julie. Subimos al auto de Lenn y me puse una gorra que cubría todo mi cabello, la verdad es que si parecía un chico: pantalones de talla más grande, una camiseta blanca en escote V con signos raros grabados, zapatillas de mi hermano y una gorra cubriendo mi rubio cabello, creo que de verdad me divertiría en esa fiesta. Less llevaba una sudadera roja de mi hermano, jeans de mi hermano, un collar de mi hermano y unas zapatillas comunes, me pregunté si no llevaría también un bóxer de mi hermano; hice una mueca de asco al pensar en eso.  Lenn estaba vestida con jeans negros un poco ajustados (se excusó diciendo que los hombres ahora si usaban pantalones ajustados, lo cual ninguna discutió), una camisa arremangada hacia los codos y botas negras de hombre, con el cabello atado en un rodete. Julie, bueno, ella estaba vestida con pantalones formales, una camisa blanca y una corbata rosa (cabe decir que si Julie no tiene nada rosa puesto no es Julie, y dijo que no venderían corbatas rosas si los hombres no las usaran). En fin, todas estábamos vestidas con ropa masculina, pero eso no llamaría la atención, lo que de verdad valdría la pena sería ver a los chicos con faldas o vestidos.  Lenn estacionó su auto en el improvisado aparcamiento que estaba cerca de dónde se realizaba la fiesta. La música se escuchaba a todo tope, algunas luces volaban por el cielo oscuro de la noche y las estrellas de verdad que brillaban. Caminamos siguiendo la música hacia un escampado, había miles de cuerpos moviéndose de aquí para allá, bailando y bebiendo. Empecé a reírme como loca cuando vi a varios chicos bebiendo tranquilamente una cerveza. Todos ellos llevaban vestidos, estaban maquillados y con los tacones en sus manos. No podía con eso.  Si creen que me reí al ver a aquellos chicos, ni se imaginan cuando vi a Matt, Gregg y Eric caminar hacia nosotras. Maldita sea, moriría por asfixia si no dejaba de reírme. Matt iba con uno de mis vestidos, que no sé como le quedó, y llevaba zapatillas rosadas, con los labios pintados de rojo y los ojos de azul, y una cinta color rosa atada a su cabello rubio. Gregg estaba con un top rojo y una falda negra acampanada algo corta, él en cambio tenía suecos y caminaba como un jodido pollo hacia nosotras, iba mejor maquillado que yo cada vez que salía. Me morí cuando vi a Eric: llevaba un jean rosa ajustado, unas botas negras y una blusa roja oscura y solo llevaba los labios pintados de rosado.  Aquello era malditamente demasiado para mí. Al llegar a nuestro lado, Less le dio un beso a Matt riendo, Julie fotografió a Gregg y Lenn simplemente sonreía a su teléfono, más que seguro porque estaba hablando con Zach. Yo estaba casi muriéndome en el suelo por la risa. No respiraba, literalmente. - No te mueras, por favor. - dijo poniendo los ojos en blanco Eric. Yo seguí riéndome como una retrasada. - O sea, yo creo que me lucí. Hasta parezco una Kardashian. - Gregg miró sus uñas en una pose femenina. No pude evitar poner los ojos en blanco ante aquello, pero algo de risa me dio. - Vaya, Val, veo que has buscado un poco de tu ropa vieja. - me dijo sarcástico Brennett. Puse los ojos en blanco. - Y yo veo que tú por fin muestras tu verdadera identidad, Eric. - le respondí sonriente. Este puso los ojos en blanco.   Matt soltó una carcajada mirando a Less, y luego le dio un corto beso en los labios. Hice ruidos de nauseas y Gregg abrió los ojos como platos ante la repentina muestra de afecto de aquellos dos. - Maldita sea, Matthew Drake está de novio, este es el maldito fin del mundo. - dijo Gregg llevándose las manos a la cabeza. Solté una carcajada. - Vete a la mierda.- le dijo divertido mi hermano. - Ahora quiero ver si pueden coquetear con una chica vestidos así. - comentó Julie cruzando los brazos. Lenn apareció con varias latas de cerveza y nos dio una a cada una, luego su celular sonó y se alejó de nosotros para poder hablar. -  ¿Disculpa? - dijo sarcástico Brennett -. Incluso vestido como una golfa con cuerpo deforme puedo conquistar a cualquiera. - Modestia de lado, Brennett... - susurré dándole un trago a mi cerveza. - Vamos, háganlo. - retó Julie sonriente. Se estaba poniendo interesante. - ¿Hacer qué? - preguntó confundido Gregg. - Quiero ver como coquetean con las chicas, muéstrenos su magia chicos. - solté una carcajada. Eric enarcó una ceja al igual que Gregg. - ¿Cuánto a que puedo acostarme con alguien en uno de esos árboles? - preguntó Brennett. Fruncí el ceño. - Te doy cien si simplemente la besas enfrente de nosotros. - lo retó Julie. ¿A caso no sabía con quien mierda estaba hablando? Eric Brennett podía besarse con quien quisiera en dónde quisiera, eran unos malditos cien dólares tirados al retrete. - Acepto. - dijeron Gregg y Eric al mismo tiempo. Por algún motivo, la sangre me ardió internamente, no quería ver como ninguno de esos dos idiotas coqueteaba con una chica enfrente de mí. Unas ganas inmensas de golpearlos a los dos invadieron mi sistema. Pero en vez de decir algo, tragué saliva y seguí bebiendo, y cuando la primera lata terminó tomé la de Less, que se la había dejado a Matt ya que se había ido a buscar a Lenn. Observé como Gregg le hacía una ceña con la cabeza a Eric, haciendo que este se girara y viera a dos chicas que caminaban hacia su dirección. No sé como mierda lo hicieron, pero se dieron vuelta justo al mismo tiempo que ellas pasaban por ahí, haciendo que chocaran y que sus bebidas cayeran al piso. Eric sonrió apenado mientras se disculpaba con la morena, y Gregg le hablaba sonriente a la rubia. Tragué saliva cuando los vi caminando hacia nosotros. - Necesito esto. - le dije a Julie quitandole su bebida de la mano y bebiéndola de un solo trago. Cada vez los idiotas y las zorras estaban más cerca de nosotros. Respira, Val, solo respira. - Hola, chicas. - saludó Brennett llegando a nuestro lado, con una mano en la cintura de la morena. Para mi colmo las dos chicas eran mas que atractivas -. Ellas son Addy y Lanny. - presentó apuntando primero a la rubia y luego a la morena. Que nombres más estúpidos. ¿Quién mierda se llamaba así? Puse los ojos en blanco internamente. La que acompañaba a Gregg estaba mirando descaradamente a mi hermano. Oh, vamos perra, estás con el rubio oxigenado. - Ella es Val. - me presentó Julie, sonreí sin mostrar los dientes -, y yo soy Julie. - Es un placer conocerlas. - dijo la morena. Me miró con una sonrisa genuina, yo en cambio simplemente elevé un poco las comisuras de mis labios. No me caía bien, y no sé por qué. - ¿Van a nuestro instituto? - preguntó sacando tema Gregg -. Apuesto a que no; unos rostros tan bonitos no se me hubieran pasado desapercibidos. - la chica sonrió, yo puse los ojos en blanco mientras tomaba otra cerveza que no sé de dónde había salido. - Vinimos con nuestros primos. - dijo la rubia - Ellos están en... Y entonces mi cerebro se desconectó por completo de la conversación, ninguna de ellas dos me interesaba. Mi mente viajó en cualquier tema, pero se detuvo en Tate Collins. Aún no entendía por qué Eric había reaccionado así por el hecho de que estaba con él, y los celos definitivamente no entraban en la lista de posibilidades.  Tate apareció en mi vista como si lo hubiera llamado. Estaba a unos metros de nosotros, riéndose con otros chicos, con una cerveza en una mano y un cigarrillo entre los dedos. Fruncí el ceño, no sabía que él fumaba. Internamente busqué información de Collins, y no encontré nada además de varios chismes que me habían dicho sobre él. Dicen que vende droga a los años más bajos, también dicen que está metido en varios problemas con la policía por carreras de autos o así. Y si todo eso era cierto, Tate Collins si era un verdadero problema. Eric y Gregg se fueron a buscarle otro trago a sus chicas y por fin mi cerebro se conectó en la conversación. - ¿Y tú estás solo? - le preguntó la rubia a mi hermano. Me contuve para no desfigurarle la cara con un tronco. Mi hermano la miró sonriente, pero no una de esas sonrisas coquetas, sino una de esas de borracho. Pero el no estaba borracho, estaba algo así como enamorado. - No, no lo estoy.-  la chica abrió la boca para hablar pero mi hermano la interrumpió -. Mi novia está buscando a una amiga ahora. Se llama Less, seguramente la conocen, es la chica más hermosa del mundo. - el rostro de la rubia se tornó serio y la morena enarcó una ceja. Matt suguió hablando -. Hace poco empezamos a salir, es amiga de mi hermana Val - me apuntó y yo sonreí sin mostrar los dientes -. Gregg y Eric están interesados en ella, aunque ninguno de los dos quiera admitirlo. Son muy estúpidos para esas cosas, así que simplemente se pelearon a golpes ayer en la primera fiesta, y todo por Val - sonrió orgulloso -. Es que ellos no sab... - Si, bueno. - interrumpió la morena, ahora me miraba mal -. Nos tenemos que ir a buscar a nuestros primos. Lindo gusto conocerlos. - y entonces las dos golfas desaparecieron. Miré con rostro de pocos amigos a mi hermano, este seguía sonriendo sin percatarse de lo que en realidad acababa de hacer. Me miró confundido cuando se encontró con mis ojos. - ¿Y las chicas? - escuché la voz de Gregg y lo miré. Ambos estaban con una bebida en las manos. - No lo sé. - contestó Matt -. Simplemente les hablé sobre Less y se fueron de la nada. - Eric miró a su amigo con ojos caprichosos, Gregg bufó y Julie soltó una carcajada, en cambio mi mirada seguía clavada en Tate. - Eres un maldito Espanta-v*****s - espetó Brennett -. Eres como un puto robot mata-pitos. ¿Cómo mierda la vas a hablar de tu novia a chicas que supuestamente queremos conquistar?  Estaba a punto de decirle algo, pero entonces frente a todos pasó caminando una persona que me costó reconocer al instante. Pero luego de ver bien sus ojos y el color de sus cejas, pude reconocer a Leo. Estaba a unos cuantos pasos de nosotros, vestido con una falda de cuero, medias de red, un pequeño top amarillo y tacos altísimos. Llevaba una peluca color negra que le llegaba hasta el hombro e iba maquillado perfectamente. Su rostro estaba contorneado de una manera espectacular y el trabajo en las sombras de sus ojos me hizo saber que estuvo horas trabajando en eso. No pude evitar quedarme mirándolo embobada, demasiado impresionada por su estilo y por la valentía que tuvo al decidir ir así a la fiesta. Por suerte nadie parecía juzgarlo, todos a su alrededor lo miraban encantados. Él reía y le daba la mano a un chico a su lado, un chico alto de cabello un poco largo color marrón. Asumí que ese era Kyle cuando Leo se inclinó y le dio un beso en los labios. Ambos lucían felices. Noté la presencia de alguien a mi lado, y cuando me giré a ver quien era me encontré con Brennett mirando fijamente hacia donde yo estaba mirando. Sus mirada lucía impresionada y sus cejas estaban enarcadas en admiración. Silbó, llevando las manos a sus caderas. - Wow, se ve increíble - comentó y luego me miró -. ¿Ese no es Leo? - Si, es él. - respondí y luego me crucé de brazos. - Se rompió el culo con su outfit, al parecer - sonrió para luego volver a mirarlo -. Quizás hasta puedas pedirle a él que te de unas clases de maquillaje, ¿no? - bromeó, mirándome de reojo. - Púdrete. Me quedé en el grupo con los demás, todos bebían y se reían mientras hablaban o bailaban con las canciones que sonaban, yo no prestaba demasiada atención, mi mirada se encontró de repente con la de Tate, este me sonrió de oreja a oreja y le dijo algo a sus amigos antes de empezar a caminar hacia mí. Lo único que pensé fue que quería averiguar por mi cuenta lo que Eric había dicho de ese chico.  Cuando llegó a nosotros apoyó una de sus manos en los hombros de Eric, sonriéndome. - ¿Se las puedo robar un rato? - preguntó en general mirándome.  La sonrisa de Eric desapareció, el rostro de Gregg se tornó serio y mi hermano miraba con una ceja enarcada a Collins. Julie, en cambio, sonreía como el gato de Alicia en el País de las Maravillas. - No, no puedes. - le respondió Matt serio. Tate soltó una carcajada. - Oh, vamos, Matt. Prometo cuidarla muy de cerca... - sonrió mirándome de reojo, reí por lo bajo. - Creo que las palabras "No puedes" no te entran en la cabeza, ¿O si, Collins? - esta vez fue Gregg quién dijo aquello. Eric me miraba serio, diciéndome con los ojos que si me movía de ahí me mataría. Tate enarcó una ceja y extendió su mano hacia mí. - ¿Val? - preguntó.  Miré a mi amiga, y ella asintió repetidas veces con la cabeza, luego miré a Matt y esté me observó seriamente con una ceja enarcada, Gregg fulminaba con los ojos a Tate y Brennett me observaba con la mandíbula apretada.  Sin pensarlo dos veces tomé la mano de Tate y caminamos hacia las personas que saltaban extasiadas en el medio del bosque. De reojo vi como Eric le decía algo a Matt y Gregg, quienes me miraban fijo. Julie, por otro lado elevó sus pulgares en señal de aprobación. No entendía cuál era el problema de todos los chicos con Tate, se veía decente para mí. Tate rodeó mi cintura con uno de sus brazos y le dio una calada a su cigarrillo. Solo estando a pocos centímetros de él me di cuenta que aquello en realidad no era un cigarrillo, sino un porro. Maldecí internamente. Los ojos oscuros y enrojecidos de Tate me miraron divertidos. - ¿Qué? ¿Nunca viste un porro, hermosa? - su voz era extraña, no me asustaba pero tampoco me daba buena espina. Puse los ojos en blanco. - Toma. - me lo pasó. Lo miré por unos segundos, en estado de Shock. Tate soltó una carcajada, lo que me hizo armarme de valor y tomarlo entre mis dedos.  Si había fumado cigarrillos una que otra vez, pero en mi vida me había drogado o algo por el estilo. Tragué saliva antes de darle una calada bajo la mirada atenta de Tate. Por un momento tuve la sensación de ahogarme, pero cuando solté el humo por la nariz y la boca esa sensación desapareció. Tate me sonrió de oreja a oreja, como orgulloso de mí o algo por el estilo. Las horas pasaron y en ningún momento Collins se despegó de mi o de uno de sus porros. Bailamos como locos, y mi cuerpo se sentía como gelatina, varias veces tuve la sensación de que por los brazos me caminaban hormigas, lo cual me ponía muy nerviosa. Pero dicen que eso pasa cuando te drogas, te agarran algo así como manías, claramente yo no estaba consciente de aquello. Tate me besaba, bailaba conmigo y luego me volvía a besar. Algo muy dentro de mí no quería aquello, pero otra parte decía que estaba bien que hiciera lo que los demás no esperaban de mí, era como si internamente yo estaba deseando demostrarles a los demás que no podrían controlarme, que yo sería quién quisiera y haría lo que quisiera.  Fume otras veces más junto con Tate, y bebí de unos vasos que él me daba, que sabían algo raro. En un momento el me susurró algo al oído que no fui capaz de entender, y lo siguiente que supe fue que me estaba llevando casi arrastrada para el bosque. No entendía nada. - ¿A dónde vamos? - pregunté, mis ojos no podían seguir abiertos por una razón. No me respondió, al igual que mis brazos o mis piernas cuando quise zafarme de él. Nos estábamos dirigiendo al bosque, y aquello me daba muy mala espina. - Solo tranquilízate, Val. No haré nada que no disfrutes. - fue lo que escuché salir de la boca de Collins. Fruncí el ceño y tironeé mi brazo. - No quiero. - le dije cuando se giró hacía mí. - Llévame con mis amigas. - le pedí. Tate se acercó a mí de la nada, uniendo sus labios con los míos. Su beso me pareció casi asqueroso, no deseaba que me tocara como lo estaba haciendo, o que su lengua se introdujera dentro de mi boca. - Suéltame. - mis brazos inútilmente trataron de apartarlo. Empezó a besar mi cuello, y sentí sus manos apretando mi trasero. Unas inmensas ganas de llorar me invadieron. No podía detenerlo y eso me desesperaba -. Tate, ya basta. - supliqué -. ¡No me toques!  Aquello fue, seguramente, lo peor que había hecho en mi vida: fumar hierba y beber del vaso de alguien que en realidad no conocía. Los labios de Tate siguieron besando mi piel, mientras que las lágrimas caían de mis ojos y resbalaban por mi mejilla, sus manos tocaban mi cuerpo y quisieron subir mi camiseta, quería apartarlo pero no podía. Y entonces me miró a los ojos con una sonrisa de borracho. Tragué saliva y cerré los ojos con fuerza, y de repente sentí como se alejaba de mi bruscamente. - ¡¿No entiendes lo que te dice o que mierda?! - escuché la voz de Brennett. Todo estaba demasiado oscuro, pero su silueta apareció frente a mí. - Dijo que no la toques, pedazo de mierda.  Y entonces Brennett empezó a golpear a Tate. Mis ojos seguían llorando a pesar de que yo no quería que hicieran eso. Sentí que me faltaba el aire cuando las ideas de lo que podía haber pasado si Eric no aparecía cruzaron por mi mente. Me sentía estúpida, ahí de pie, llorando en silencio y pegándome contra el tronco de un árbol. - ¿Val? - escuché su voz y abrí los ojos. Eric me miraba entre preocupado y enojado -. ¿Estás bien? - negué con la cabeza. Escuché que suspiró pesadamente, y sentí una de sus manos en mi rostro -. Todo estará bien, ¿Okey? Solo tienes que confiar en mí.- mis rodillas tocaron la tierra fría. El problema era que no confiaba en Brennett, desgraciadamente no lo hacía. Una de sus manos acariciaba lentamente mi espalda, formando círculos -. Abre la boca, Val. Necesito que expulses toda esa mierda de tu organismo. - no entendí el significado de esas palabras, pero al segundo después sentí los dedos de Eric en mi garganta, y el alcohol no tardó en ser expulsado de mi estómago, al igual que unas cosas de color blanco que no reconocía qué eran.  Seguí vomitando por mi cuenta, sintiendo todo mi cuerpo temblar, una de las manos de Brennett sosteniendo mi cabello y otra de sus manos acariciando mi espalda tiernamente. Las lágrimas seguían cayendo sin parar, al igual que toda la mierda que había ingerido.  Me enderecé a penas, me sentía completamente pesada. Miré a Brennett, quien me observaba con lástima y enojo. - Yo no quería. - le dije sorbiendo por la nariz. Sonrió de costado, a penas, sin felicidad ni gracia. - Lo sé, nena. Pero está todo bien ahora, ¿Okey? - asentí - Vamos. - se puso de pie y me ayudó a hacer lo mismo. Caminamos unos pasos, y en un momento sentí como todas las extremidades de mi cuerpo se aflojaban y como mis ojos se cerraron sin permiso, perdiendo el conocimiento total del asunto.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR