El gran comedor, albergaba un festín de comidas. Mi padre estaba muy contento, sonriendo de manera rebosante al lado de Damián. Esteban los veía un tanto enfadado, me sentía igual de disgustada que él. —Un niño, alegraría estos pasillos. —Puedo imaginar esos pequeños piececillos corriendo por ahí. Mi padre le seguía el hilo a la conversación de maravilla, ambos daban por hecho que estaba en cinta. Me sentía muy incómoda que siguieran entrometiéndose en algo que no les correspondía. —Padre por favor, todavía no es la coronación, porque no nos enfocamos en eso. Cada cosa en su lugar, por Dios. —Mencionó Esteban, con cierto enfado. —Pero hijo, es algo necesario. En el reino se necesitará de un heredero al trono luego que tú y Alexia sean coronados. —Claro es necesario y lo más lógico —

