Muy de mañana Esteban se había ido de la habitación, me sentía aliviada al no tenerlo junto a mí. La noche anterior, no tuve más remedio que aceptar, pero eso no significaba que deseara hacerlo. Ya no tenía escapatoria. Mi padre estaba muy enfadado tal vez menos que Esteban, pero lo estaba. Al ver su reacción evité encontrármelo más de lo debido. Pasé todo el día ayudando a las muchachas de la cocina, el único lugar donde me sentía a gusto. Por la tarde di órdenes a toda la servidumbre y custodios que nadie nos interrumpiera en nuestra habitación. Después de eso me la pasé con Galimatías conversando con él, me consolaba mucho tenerlo conmigo. La noche llegó de prisa, de un enorme abrazo me despedí de él. Pedí que arreglaran muy bien la habitación de modo que Esteban sintiera que desea

