─Para ti, para que no te sientas mal, al haber perdido─ cita mis palabras, con su respiración acelerada. ─¿Pero… cómo? Este era el mayor premio─ digo confundida. Él me da una sonrisa. Mientras sujeta el peluche de perro en una de sus manos. Un nudo en mi garganta comienza a formarse. ¿Por qué me tuvo que olvidar? Si todo con él, era un sueño. ─Gracias─ murmuro, apretando el unicornio contra mi pecho. Él rasca su nuca en un gesto nervioso. ─Katherina… sabes…─ comienza a hablar, pero se detiene al llevar su mirada a mi espalda. Volteo ante eso, llevándome a la sorpresa de ver el rostro enojado de Kilian. ─Kilian─ digo sorprendida. ─Katherina─ dice con voz gruesa. ─¿Qué hace este, aquí?─ Inquiere molesto Alejandro, cambiando rápidamente su estado de humor. ─Este, tiene nombre─ le

