Narra Mariel Salgo del despacho, Alexander cree que se saldrá con la suya, pues ya lo veremos. Cruzó recepción y entró al ascensor, mientras en mi mente trato de buscar una manera de poder deshacerme de la guardaespalda. Busco las llaves de mi auto en mi bolso y me doy cuenta que no las traigo. Demonios, ahora que recuerdo entre como loca al despacho y las dejé en el escritorio. Pienso que hacer, cuando las puertas del ascensor son abiertas. Me sorprendo al ver al abogado de Alexander. — Hola, señorita Kuznetsova — saluda el y yo trato de sonreírle. — Hola... George Clayton ¿verdad? — pregunto y el asiente y sonríe. — Disculpe mi atrevimiento, pero me gustaría invitarla a comer — dice y lo miro. — OH no, no me mal intérprete, pero bueno como le digo. Alexander es mi mejor a

