Lentamente abrió los ojos sintiéndolos bastante pesados. Marbiel froto sus ojos intentando acoplarse un poco con la luz de la habitación. Para cuando ya no los sintió pesados observo que estaba en su cuarto ¿pero cómo había llegado hasta allí? Lo último que recordaba era que Ramís… —¡Por dios! —Exclama en voz alta. —¿Ya te encuentras bien? Marbiel gira el rostro para encontrarse con aquellos ojos azules que tanto había extrañado por dos largos meses. Él era real, no se lo había soñado como todas las noches que soñaba. Estaba recostado del closet con los brazos cruzados sin perderla de vista. ¡Dios! Se veía tan apuestos que su corazón dio un brinco cuando lo pillo afinar los ojos. —¿Por qué huiste? —Pregunto con un poco de decepción en la voz. —¿Cómo me encontraste? — Pregunta ella. Si

