Me desperté por el sonido del celular que sonaba en algún lado de mi cama, todavía con los ojos entrecerrados empecé a buscarlo por toda la cama hasta que lo encontré, miré la pantalla y vi que era Susan, contesté. - ¿Hola? – dije con la voz ronca porque me acababa de despertar. - ¡Por fin! ¡Mujer he pasado preocupada por ti, no has contestado mis llamadas! ¿Dónde estás? – preguntó preocupada. - ¿En donde más estaría a esta hora? – miré la pantalla del celular para ver la hora y me asuste al ver que iba tarde para el trabajo - ¡Son las 8! – dije levantándome exaltada de la cama. - Es domingo Cristina, tranquila – escuché su risa. Al escucharla decir que era domingo me sentí más tranquila, fue en ese momento como si toda mi cabeza hubiera sido reconectada y pude empezar a pensar co

