DISTINTOS DESTINOS. CAPÍTULO 12 Las despedidas nunca han sido fáciles, pero despedirse de alguien que se va para siempre es un dolor que corta hasta lo más profundo del alma. Saber que nunca más volverás a ver su sonrisa, escuchar su voz o sentir su abrazo es una realidad abrumadora. El último adiós a mi guapo fue un momento realmente difícil para todos. El ambiente estaba cargado de tristeza y nostalgia. Las lágrimas fluían libremente, los abrazos eran más apretados como si tratáramos de retener en nuestros brazos el recuerdo de su presencia. El sonido de los sollozos llenaba el aire mientras nos despedíamos de él, cada palabra de consuelo era un intento de calmar el dolor que sentíamos en ese momento. Mirar su rostro por última vez, tan sereno en su descanso final, era al mismo tiem

