—Siga —dije sin alejar la mirada de la laptop. Lorena asomó la cabeza. —Kat, ¿estás ocupada? —No, solo estaba revisando algo. Cruzó el umbral cerrando la puerta tras ella. Miró la foto que tenía sobre mi escritorio; una foto con mi esposo. —¿Lo sigues extrañando verdad? Aspiré com nostalgia. —Su ausencia va a doler todos los días de mi vida. —Imagino que sí. Ánimo un día el sol volverá a brillar para ti. Volverás a ser feliz, encontrarás un amor bonito, lo mereces. —El amor y yo terminamos —solté una risita—. Mejor dime, ¿qué citas tengo para hoy? Rodó los ojos por lo brusco que cambié el tema, siempre era así. —En media hora tienes una cita con el señor Cooper, necesita un evento para unas bodas de esmeralda. —Ok, apenas llegue lo haces pasar —me recargue en el respal

