Tomé una servilleta para limpiarlo, él muy atento me decía que no pasaba nada, que él estaba bien. Incluso se presentó; me dijo que se llamaba Pablo. —Mejor me retiro —comenté—. Qué pena con su esposa. —Aún no es mi esposa —soltó una risita—. Es mi novia. —Oh, disculpa. —Sonreí.— Hacen una hermosa pareja. Espero que disfruten sus vacaciones. —Gracias —sonrió—. Disfrutaremos esta semana al máximo. Intenté sonreír. —No hay nada mejor que disfrutar un lugar como este con el amor de tu vida. Si no es indiscreción, ¿cuánto llevan juntos? —Vamos a cumplir tres años —respondió con orgullo. Casi me atraganto al escuchar eso. ¡Que mujer tan descarada, todo ese tiempo engañando a Sam!; pensé. —Muchas felicidades. Una vez más, disculpa —dije, extendiendo mi mano para despedirme antes de que

