»Si no te conté fue por miedo al rechazo. No quiero que pienses que no confío en ti. Al principio fue miedo al rechazo, luego tuve miedo que sintieras lástima, lo pospuse tanto que no supe como decirte, perdóname. Sus bellos ojos azules estaban oscuros por las lágrimas. Acaricié su rostro limpiando sus lágrimas con la llema de mis dedos, acaricié su pelo con ternura; intentaba tranquilizarlo. —Mi guapo, no pienses en eso. No tengo nada que perdonarte, respeto la decisión que tomaste de tenerlo en secreto, estabas en todo tu derecho. —Aún así, debí contarte, pero tenía miedo de que no quisieras estar con un hombre enfermo… Las palabras se le cortaron en la garganta, pasé saliva muy despacio, quería seguir fuerte, no quería llorar, no debía hacerlo. —Mi guapo no digas eso —una lágr

