—¡Shhh! No no digas esas cosas, no quiero. Me aferré a su cuello con fuerza. Él empezó a acariciar mi cabello con devoción, luego subió y bajó su mano por mi espalda con ternura. —Mi estrellita, es algo que pasará, lo sabes. Solo quiero que me prometas que seguirás luchando por tus sueños… Su voz se quebró y empezó a llorar, el corazón se me desmoronó, no pude contener las lágrimas. —Mi guapo, no hables de eso. Tenemos muchos planes juntos —sollocé. —Mi Kay —me miró de una manera que no tiene explicación, no se imaginan lo que sentí, como si alguien me aplastara el pecho. Hay promesas que uno no quiere prometer—. Prométeme que estarás al pendiente de mi madre. Promete que vas a seguir luchando por todo lo que quieres. Promete que serás fuerte y vas a salir adelante. Me levanté de g

