DISTINTOS DESTINOS. CAPÍTULO 11. Los días pasaban y cada vez era más difícil ver como su cuerpo y su corazón se debilitaban. Empezó a faltarle el aire durante cualquier actividad o cuando estaba acostado. Sentía fatiga y debilidad, incluso empezó a presentar hinchazón en las piernas, en los tobillos y en los pies. El dolor en el pecho empeoró debido a la falta de oxígeno. Tenía ataques de tos repentina en las noches, presentaba náuseas y pérdida de apetito. Su corazón a veces latía muy rápido y en ocasiones lo hacía muy despacio. La vida se le estaba yendo y la mía con él. Aunque él siempre tenía esa hermosa sonrisa que lo caracterizaba dándome fuerzas, yo trataba de ser fuerte, pero cada día me sentía menos viva, derrotada y a punto de derrumbarme. Verlo apagarse era demasiado dif

