Recuerdo muy bien ese día, estaba preparando la cena cuando llegó mi guapo. —¿Qué tal tu día? —lo saludé con un beso en los labios. —Muy bien. Que rico huele. —Estoy preparando la cena —Sonreí—, tu plato favorito. Soltó una risita. —Pero si mi plato favorito eres tú. La fuerza de su cuerpo guió mi espalda contra la encimera. Subió la tela de mi vestido y tiró de mi ropa interior, me levantó sentándome en el borde. »Probemos que tal quedó. Sonreí pegándome a sus labios, nuestros alientos se fusionaron convirtiéndose en uno solo. Empezamos por la cocina, luego la sala, para terminar en la habitación. Amaba sus impulsos, amaba cada parte de él. Fer era ese sueño del cual no quería despertar, pero sabía que su amor podía desaparecer en cualquier instante, llevándose consigo todo l

