Otro día en el instituto y todo parecía relativamente tranquilo. Liam no se apareció por ahí a molestarme como lo hacía de manera habitual. Me parecía bastante extraño después de la última escenita que habíamos compartido el día anterior, afuera del restaurante. Cuestionarme las razones del por qué ahora resultaba distante y hasta indiferente conmigo, no era una opción, pues no debería importarme, de hecho debería más bien estar agradecida de su reacción. Esto me daría tiempo para olvidarme y borrar el recuerdo de aquella locura cometida. Necesitaba hacerlo, porque con Liam iba a tener una vida de sufrimiento. Había que recordar que era estúpidamente ególatra, idiota, mujeriego y muchas otras más, que en este momento no podía recordar. Que la verdad no entendía cómo podía identificar su

