Capítulo 20

1156 Palabras
Sin dudarlo me levanté la mañana siguiente a correr, tenía que despejar la mente. El fin de semana había llegado y con ello miles de pensamientos buscaban colapsar mi mente. Mi respiración agitada y el sudor deslizandose por todo mi cuerpo, era lo único que necesitaba para sentirme un poco más viva. Él telefono comenzó a sonar haciendo que me sobresaltara un poco. Cuando observé la pantalla era Santiago. —¿Eh? Hola amor. — Contesté rápidamente tratando de recuperar el aliento. —Vick ¿Dónde estás? He estado tratando de quedar contigo y no estás nunca en tu habitación. — He estado un poco ocupada, con asuntos del Instituto. —¿Donde estás ahora? Te escuchas apresurada. — Corro. —¿En dónde? Necesito verte. Yacía como tres días sin vernos. La verdad el asunto con Jess y con Liam estaba volviendome loca. Me era muy difícil poder estar tranquila así. —En la segunda calle. —Esperame ahí, ya voy para allá. Colgué el teléfono y observé la hora 6: 15 de la mañana. En cuanto lo hice, una figura pasó por mi lado rápidamente. Y si no fuera por el color de su cabello, no le fuera reconocido. –¡Jess! — Grité mientras corría tras ella. —Jess por favor, déjame hablar contigo. —Es mejor que estés lejos de mi. — Solo déjame explicarte...— Grité nuevamente intentando alcanzarle. — Déjame hablar y te juro que si no lo comprendes...me alejaré de ti para siempre. Sus pasos se detuvieron y yo maldecí entre dientes por lo que acababa de decirle. Me incorporé al frente de ella y respiré con pocos esfuerzos. —Jess, Liam y yo no tenemos nada. Lo que viste...Lo que viste, no es lo que piensas. Él se sentó en mi mesa para fastidiarme con el hecho de que ustedes se habían besado. Yo...yo quiero que tú comprendas que entre el y yo no hay nada. — ¿Y eso qué Victoria? Vi como le mirabas, sé que te gusta. Pasé saliva. — Eso no es cierto. Intentó volver a echar a correr pero fui más rápida y pude detenerle antes. —Está bien, sí, sí me atrae un poco pero yo no puedo estar con él. — ¿Y por qué no Victoria? ¿Por qué somos amigas? Solamente por eso. — No solo por eso, también porque es un verdadero imbécil Jess, está jugando con ambas, quiere tener a todas a sus pies y eso no está bien. Yo no puedo estar con alguien que vive haciéndole daño a los demás. Sus ojos comenzaron a cristalizarse. — No quiero estar mal contigo Jess, eres mi mejor amiga, eres lo único que tengo. Su cuerpo se abalanzó hacia mí en un abrazo y por fin conseguí la paz que me faltaba. — Te quiero amiga. — Y yo a ti. — Se separó secando las lágrimas que estaban en sus mejillas. —Vick...— Santiago había llegado. — Jess ¿Estás bien? ¿Por qué estás llorando? —Tranquilo estoy bien...Los dejaré solos para que hablen. Le besé en la mejilla antes de que se fuera para ahora enfrentar a Santiago que me miraba preocupado. —¿Qué está pasando? — Cosas de chicas amor, no tienes de que preocuparte. Me besó en la cima de la cabeza y nos fuimos caminando hacia un lugar menos visible. Un día después... En el Instituto terminé de contarle a Jess lo que habían pasado estos días y como había terminando trabajando con Liam para un Informe. Ella se mostró más receptiva y yo mucho más tranquila al saber que ya no existía ninguna problemática entre ambas. Oliver se nos acercó sonriente. —Nuevamente amigas ¿eh? Me alegra mucho que hayan podido contentarse. —La verdad es que sí, fue una tontería. —Respondió Jess abrazándome de lado. Y como no podía faltar, algo que siempre viniera a dañar el ambiente, Liam se acercó hacia nosotros. —Eh Jess...Por fin te veo. Mi mano se tensó en los brazos de Jess al escucharle. — Sí, había estado un poco enferma. ¿Cómo? Es que Jess no iba siquiera a reclamarle. —Ya estás mejor me imagino...—Siguió este, ignorando la presencia mía y de Oliver. —Eh sí, ya mucho mejor. —Que te parece si vamos a mi casa está noche...vemos una película o algo. No me podía creer lo que acababa de escuchar, obviamente Jess le iba a decir que no, ¿qué le pasaba por la cabeza? —Ah bueno... Está bien, Me mandas tu dirección por mensaje. Yo abrí los ojos atónita sin poder creer lo que acababa de pasar. —Perfecto linda. Nos vemos más tarde. Cuando se fue mis ojos casi le atraviesan la cara. — Tu estás loca Jess ¿Qué es lo que estás haciendo? —Calma, todo tiene un propósito. Oliver intervino. — ¿Qué propósito Jess? Victoria tiene razón, ve lo que acaban de pasar por culpa de él. —Ella negó con la cabeza. — Quiero indagar por qué actúa así... Cuál es su razón...Y para ello, necesito conocerlo. Averiguar quien se esconde detrás de esa barrera que tiene. —Estás loca Jess y si te obliga a...—Solté pero no me dejó terminar. —No va a pasar nada que no quiera que pase, quédate tranquila. Siento que esto ya sobrepasaba mucho. Desconfiaba de él y más por como habían acabado las cosas la última vez que Jess había estado con él. Temía que le hiciera daño, y que yo no pudiera estar allí para evitarlo. // Entonces las horas pasaron y Jess ya estaba en mi casa arreglándose para verse con Liam. —Jess, ¿Estás segura? Solté mientras miraba su reflejo en el espejo. Ella volteó arrugando la frente y colocándose al mismo tiempo unos pendientes en sus orejas. — ¿Por qué tanta angustia Victoria? Ni que me fuera a ver con un asesino serial. —¡Qué sabes tú!...Bueno si tal vez estoy exagerando pero es que no sé no me convence la idea de que estés sola con él. — O no será más bien que no te convence que esté con él porque sientes celos. — ¿Jess me estás hablando en serio? j***r me preocupo por ti. Hay miles de hombres en la faz de la tierra, no es como si el fuera el único. —Y hay miles de personas que también podrían ser tu mejor amigo. — Sabes que no es lo mismo. Nosotras hemos pasado por muchas cosas juntas Jess. —Lo sé. — Se acercó a mi besando mi mejilla. — Y por eso todo saldrá bien. —Te quiero— Mis ojos se cristalizaron. —Yo también a ti y deja la estupidez que me vas a hacer llorar a mí también. Y yo asentí, secando la primera lágrima que empezaba a salir.
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