Llegué a el instituto más temprano de lo pensado, puesto a que no había podido conseguir el sueño durante toda la noche. Esperaba y cruzaba los dedos para que nadie me preguntara o se fijara en mi rostro, porque lucía espantoso la verdad: Unas marcadas ojeras adornaban mi delicado pero pálido rostro, que a su vez se encontraba hinchado de tanto haber llorado el día anterior. Había intentado antes de salir, disfrazar esto, con un poco de base y polvos pero siempre había sido fatal para el maquillaje, por lo que decidí dejarlo tal y como estaba desde el principio. Al entrar ví a Liam conversando con un grupo de chicos a su alrededor. Y sin pensarlo dos veces me di media vuelta, e intente pasar desapercibida por este, quien solo me ocasionaba problemas y dolores de cabeza. Me colé rápi

