Jess finalmente había podido regresar al Instituto y yo me encontraba feliz de poder verle y conversar nuevamente con ella. El tema con lo de Oliver no se había calmado, incluso se decía que a este le seguían y le tenían monitoreado para todos lados. El mismo, había llamado varias veces a Jess con bastante insistencia y solicitado hablar personalmente con ella, por el detective, pero los guardaespaldas y los padres de Jess se negaban en permitir que este se le acercara siquiera un metro de distancia. Decían que este probablemente tenía algo entre manos. Y qué no era seguro, ni para Jess, ni para sus padres que lo hiciera. Al finalizar la clase de español, fuimos a el comedor que ya colapsaba de estudiantes que hacían un bullicio difícil de tolerar. Jess me miró con algo de tristez

