–Me voy, pero me gustaría que todos dejaran lo que han hecho. Cuando nos quedamos solos, el revuelo se hizo más grande, algunos nos acusaban a Flora y a mí de haber hecho que nos pusiera esa pregunta tan absurda, y es que casi ninguno lo había hecho, y lo único que sacamos en claro, es que como no querían dar la cara, pues fue Flora la que dio la solución, que lo hicieran en una semana, así si alguien quería buscar información tendría tiempo, y ella se lo diría al profesor, a lo que inmediatamente Asunción respondío: –No, yo se lo digo –Y salió casi corriendo de la clase, dejándonos allí a todos asombrados. Cuando se marcharon todos Flora dejó su trabajo allí sobre la mesa del profesor al lado de su cartera, un tocho cuya carátula había denominado “Tratado sobre el alma y otras cuestion

