Estaba teniendo una crisis de ansiedad así que había salido a correr al parque para poder tranquilizarme. Había dado dos vueltas cuando me encontré con kay. Estaba con dos chicas e iban vestidas con ropa del colegio. Ella me miró con cara de preocupada y se acercó a mi.
-Kay que haces aquí? No deberías estar en el colegio? –Pregunté de inmediato.
Ella se quedó en silencio un rato hasta que respondió aterrada – Megan por favor, no le digas a mi hermano. Me escape del colegio, pero esta es la primera y única vez te lo prometo.
Yo no sabía cómo actuar. Kay me miraba con cara de circunstancias – Por favor Megan, me van a castigar un año entero.
Esta bien kay. –Respondí asintiendo – Solo si me prometes que es la última vez que harás esto y que te iras al colegio ya mismo.
Ella me abrazó – Te lo prometo Megan, Gracias– Dijo dando pequeños saltitos y abrazándome.
Las chicas se acercaron y ella me presentó – Chicas, ella es Megan, la novia de mi hermano. Ellas me saludaron, la verdad no se veían como malas chicas. Me ofrecí a llevarlas, pero ellas se negaron –estamos cerca del colegio, no te preocupes. –Yo asentí y ellas se fueron.
Los días pasaron y yo estaba en casa de Ignacio esperándolo, le había preparado una cena romántica para despedirme de él porque debía viajar por negocios, esa noche le diría que tenía que irme por un par de semanas. Fue un viaje un poco improvisado, tenía que salir la madrugada del otro día.
-Megan- Dijo Ignacio gritando.
Pensé que estaba bromeando así que salí de la cocina riéndome. Pero no, el estaba realmente enojado, estaba rojo.
-Cuando carajos ibas a contármelo? -Dijo alzando la voz.
-Perdón te iba a decir esta noche, fue algo improvisado – Respondí pensando que se refería a mi viaje -Pero como se había enterado? si no le había dicho a nadie Y por qué se había puesto así?
-¿Era tan difícil para ti levantar el teléfono y decirme Hey Ignacio vi a kay fuera de la escuela?
-Ah eso, respondí al fin entendiendo su enojo.
-Si Megan, que carajos te pasa kay es una niña, como no me vas a decir que se está escapando del colegio.
-Perdón. -Dije encogiéndome de hombros.
- ¿Esto no se soluciona con un perdón Megan, Sabes lo que le pudo haber pasado en la calle? ¿Qué carajos te pasa? Joder.
Yo me quedé callada sin saber que decir, él tenía la completa razón.
-No vas a decir nada? Joder que esta no es tu familia para que te calles cosas.
Dijo eso y a mí se me rompió un poco el corazón – Tienes razón, no es mi familia – Dije tomando mi bolsa para irme.
-Megan no fue lo que quise decir. – Lo escuche decir. Pero yo ya estaba enojada y solo quería irme, salí de su casa y tiré la puerta. Subí a mi auto, conduje a casa y adelanté mi viaje.
Cuando llegué a Dubái pasadas 12 horas encendí mi teléfono y tenía un montón de mensajes y llamas de Ignacio. No quise abrir los mensajes, ya había pasado una mala noche en el viaje, me iba concentrar en mi trabajo y no iba a pensar más en eso.
Al segundo día kate me llamó.
-Megan dónde estás? Ignacio vino a verme preocupado porque no sabe de ti. Me dijo que se pelearon.
-Estoy de viaje de negocios kate, lo siento por no avisar, fue improvisto y he estado realmente ocupada.
-Megan sabes que puedes hablar conmigo, sé que estas enojada, me dijo que tiraste la puerta y tu solo haces eso cuando estas realmente enojada.
Eso me hiso reír. –Como sabes lo de la puerta?
-Cariño, te cuidé desde que tenías 5 años. Se hasta que te gusta que hagan mimos y te abracen para dormir.
-Shiiii, que nadie te escuche. Soy la srita Megan kunzli, la dueña de empresas Lefebvre construcciones y una crack en los negocios.- Dije riendo.
-Pues la señorita dueña de empresas y crack en los negocios desayuna cereal, duerme abrazando algo o no se duerme. –Respondió riendo.
-Vamos Sañora Kate deje de ventilar los secretos de su sobrina.
Ella estaba riendo. –Te quiero Megan, no trabajes tanto por favor.
-Prometido, yo también te quiero.
Los días estaban pasando y yo extrañaba mucho a Ignacio, sentía deseos de llamarlo y decirle que esta pelea fue algo estupido, pero mi orgullo pudo más. me concentré en el trabajo y el estar siempre ocupada me ayudó a sobrellevar todo.
Dos semanas después estaba de vuelta En USA. El vuelo había sido agotador y eran las 3 a.m. Cuando me bajé del auto Ignacio estaba en la entrada de mi casa.
-Megan al fin. -Dijo el acercándose a mi y abrazándome.
-Srita. Kunzli todo bien? -Pregunto mi chófer al ver que yo no correspondía al abrazo.
-Sí, no te preocupes, deja mis maletas en la sala por favor. -Dije mirándolo, el asintió y fue por ellas.
Me separé de Ignacio y caminé a mi casa, el siguió mis pasos.
-Hasta mañana señorita Kunzli. -Dijo mi chófer despidiéndose de mí.
-Hasta mañana Marck, saludos a tu esposa y perdón por robarte a estas horas. -Dije sonriendo.
El me dedicó una sonrisa y se marchó.
-Megan por favor, hablemos. Me estoy volviendo loco, nada de lo que dije lo sentía, por favor perdóname. -Dijo Ignacio caminando de un lado a otro.
-Son las 3a.m. y yo realmente tuve un viaje largo. Ahora no, ¿sí?
-Mi amor, te he extrañado demasiado todos estos días. -Dijo con cara triste.
Por un momento mi enojo se había pasado y yo quería abrazarlo y decirle que todo estaba bien y que lo había extrañado. Pero mi orgullo era más fuerte. Así que me di la vuelta y subí las escaleras.
El me siguió.
-Megan por favor, hablemos de esto. -Dijo sentándose en la cama. Y agarrándose la cara. Estoy hecho un desastre, son dos semanas sin saber de ti, pensé que me habías dejado y que no iba a volver a saber de ti. -Y lo último lo dijo con la voz quebrada. Eso me rompió el corazón.
Me acerqué a él, le quité las manos de la cara solo para descubrir que estaba llorando.
Joder, lo había hecho llorar, me sentía fatal.
Tomé su cara y lo besé. -Todo va a estar bien? Hablemos de esto mañana, ahora estoy muy cansada si? - El asintió y me abrazó.
Me di una ducha rápida y me puse un pijama. El observaba cada uno de mis pasos en silencio.
-Te quedas a dormir? Pregunté.
-Quieres que me quede? preguntó, nervioso.
-Si quiero. -Respondí acercándome y abrazándolo.
Yo me quedé dormida inmediatamente.
Me desperté antes que sonara mi alarma. Ignacio se había quedado dormido profundamente, se notaba que estas semanas había dormido poco. Me sentí culpable por contestar a ni una de sus llamadas. Le di un tierno beso en la frente y me fui a la oficina, había estado afuera demasiado tiempo. Dos horas después recibí una llamada de el, esta vez si la contesté, lo había torturado demasiado.
-Hola, dije yo perdida en unos documentos.
-Hola, Te fuiste otra vez sin despedirte Megan.
-Si me despedí, pero no te despertaste.
-Megan, sigues enojada lo sé, hablemos de esto.
-No estoy enojada, hasta te di un beso de despedida.
-Ese beso no cuenta si yo estaba dormido Megan Kunzli. -Dijo riendo y supe que se había relajado.
-Quedemos para almorzar, la verdad tengo mucho que hacer en la oficina, pero podemos comer aquí si quieres.
-Oh voy a conocer el reino de Megan kunzli. -Dijo riendo. -Claro mi amor, me encantaría. Te dejo para que sigas trabajando.
-Adiós, te quiero
-Yo también te quiero Megan.
Corté la llamada y le di indicaciones a mi secretaria para el almuerzo. Yo Seguí perdida en un millón de cosas cuando Elizabeth me informó que Ignacio estaba aquí.
-Señorita Kunzli, el sr. Ignacio Varnagy está aquí.
-Házlo pasar Elizabeth.
Ignacio pasó, se acercó a mí y me besó.
-Te extrañé mucho Megan. -Dijo abrazándome.
Me quedé un rato envuelta en su abrazo. Hasta que Elizabeth tocó la puerta.
-Adelante. - Dije separándome de Ignacio.
-Señorita, su comida está aquí.
-Bien, que preparen todo por favor.
Ella asintió y al segundo entró con las personas del catherine. Ellos armaron la mesa rápidamente. Dejaron la comida y se fueron.
-Podemos hablar de lo que pasó? Pregunto el mirándome.
-Te escucho. -Dije acercándome a él.
-Megan mi amor, nada de lo que dije es cierto, estaba enojado y dije cualquier tontería. Perdóname por favor. Se que te hice daño.
-No te preocupes. -Dije sonriendo. Ya kay me lo explicó todo.
-En serio? preguntó el intrigado –Cuando hablaste con ella?
-La semana pasada hablamos un rato.
- ¿Entonces a ella si le contestaste el teléfono, pero a mí no? -Dijo y pude notar un poco de decepción
-Estaba enojada. -Respondí secamente.
-Megan, cuando dos personas discuten arreglan las cosas hablando, no huyendo a otro continente.
Yo me encogí de hombros -Ya te dije que fuí por negocios.
-Igual nunca me respondiste ni un solo mensaje Megan. Me estaba volviendo loco. Si no es por tu madre hubiese pensado que me habías dejado.
-Kate te dijo dónde estaba? Dije cruzándome de brazos.
-Si, después que la llame 800 veces preocupado por ti. No la culpes, yo la estaba volviendo loca a ella. Y más cuando le dije que habías tirado la puerta.
-Inmediatamente reí. -Que te dijo sobre eso?
-Que cuando estás muy enojada tiras las puertas, y eso señorita, fue exactamente lo que hiciste, así que yo sabía que estaba jodido. -Dijo riendo. -Me perdonas?
-Perdóname tu a mí, cuando tengo problemas huyo, no me enfrento a ellos y fue lo que hice.
-No tengo nada que perdonarte mi amor. Fui un idiota y me lo merecía.