A las 10 en punto Summer pasó por mí para la salida que habíamos pautado. Se bajó del auto y me tendió las llaves – Ten conduce tú, el idiota me dio órdenes estrictas de no conducir mientras tu estés conmigo.
Eso me hizo reír mucho. – No pensé que le hicieras caso – Le dije entre risas.
Ella me miró cruzada de brazos – Que sepas que es el único a quien le hago caso y no es todo el tiempo ok?
-Entendido – Respondí riendo.
Ella me dio indicaciones y fuimos a un bar, tomamos una copa mientras hablábamos de la vida. Éramos tan diferentes, pero teníamos opiniones muy similares. Unos chicos quisieron invitarnos unas copas y ella se negó tomando mi mano y mostrándoles su anillo de compromiso –Lo siento chicos, ella y yo estamos juntas. –Ellos inmediatamente se alejaron y las dos reímos a carcajadas.
Después de un rato nos encontramos con dos de sus amigas, que se unieron a nosotras.
-Chicas, ella es Megan. Megan ellas son Hanna y Jenifer. –Dijo presentándonos.
Nos saludamos y la verdad eran unas chicas encantadoras. Estuvimos hablando por un rato.
-Chicas y si vamos a bailar? –Preguntó Jenifer.
Las 3 asentimos. Nos fuimos a una discoteca y bailamos juntas, es obvio que nunca faltaba un chico que quisiera unirse al grupo, pero inmediatamente nos la arreglábamos para que se fueran.
A la hora de irnos Summer me preguntó – ¿Estas ebrias para conducir? –Yo inmediatamente negué – no te preocupes, solo me tomé 3 copas – Ella asintió, nos despedimos de hanna y jenifer y subimos al auto.
-Tu amorcito me dijo que condujeras a su casa. –Dijo Summer. –Yo asentí y conduje, las dos íbamos cantando. Parecíamos dos ebrias, aunque no lo estábamos. Solo estábamos felices. Al llegar al edificio de Ignacio él estaba afuera esperándonos. Summer se bajó y saltó hacia el dándole besos. –Adoro a tu novia en serio la adoro. –El solo sonreía.
Yo me bajé de auto y le di sus llaves, ella me abrazó y se despidió de mí con abrazos y besos.
-Conduce con cuidado por favor. –Le ordenó Ignacio. –Ella asintió y se fue conduciendo lento. Él tomó mi mano y me dio un corto beso en los labios.
-Que haces despierto a estas horas? Pregunté una vez dentro del ascensor.
-No me podía dormir si mi princesa no estaba a salvo conmigo –Contestó abrazándome.
-Como se fue? ¿Te divertiste?
-Si mi amor, me divertí mucho.
Me di una dicha rápida e hicimos el amor hasta que amaneció.
Al Asignación siguiente, Ignacio y yo habíamos cenado juntos, estábamos por irnos cuando escuché mi nombre – Megan cariño, como estas? Años sin verte, no te veía desde el ensayo de tu boda.
-Subí la mirada y era una vieja amiga del tío Lucas. –Hola Isabel. Tanto tiempo. ¿Cómo estás?
-Ya eres toda una mujer, que hermosa estas Megan. Estoy bien cariño. Envejeciendo ya sabes.
-Muchas Gracias. Envejeciendo pero hermosa como siempre. Saludos al Sr. Ed.
-Gracias cariño, Ed se alegrará al saber de ti.
Ella se despidió de mi con un abrazo e Ignacio y yo salimos del restaurante. Estábamos en mi auto así que yo conducía, puse música y empecé a cantar mientras bailaba un poco.
-Cuando pensabas decírmelo Megan? Preguntó el cruzado de brazos.
-De que hablas mi amor?
-Que estas casada Megan. Que yo soy tu amante. Joder es que tenía que habérmelo imaginado, no conozco a ningún solo amigo tuyo, seguro todos son amigos de tu esposo y por eso no me los presentas.
Eso me hiso reír. –No estoy casada -r
Respondí y seguí cantando.
-Entonces que Megan? Estas divorciada? ¿Por qué no me lo habías dicho?
-No estoy divorciada. -Respondí y seguí cantando. El soltó un suspiro de frustración.
Llegamos a su casa, él estaba enojado así que se bajó del auto y caminó adelante.
Cuando entré lo conseguí en la cocina, con el ceño fruncido sirviéndose una copa de vino.
-Podemos posponer esta conversación sin que te enojes? -Pregunté acercándome a la barra de la cocina.
-Él no me miró, tampoco dijo una palabra. Pero negó con la cabeza.
-Me sirves una por favor? Él no me miraba, pero se dio la vuelta y saco una copa. Me sirvió y me la dio. Yo inmediatamente me la bebí de un solo sorbo.
-Otra por favor. -Dije apretando los labios. Cuando me la volví a beber de un solo trago el me miró intrigado.
-No llegué a casarme, pero si estuve a punto de hacerlo, la boda se canceló un día antes –Solté y esta vez era yo quien no lo miraba.
-Qué pasó? ¿Te arrepentiste?
-No. – suspiré. -Él se había acostado con mi mejor amiga y ella estaba embarazada. –Dije sin mirarlo aún.
-Joder Megan lo siento.
-No, por favor, no sientas pena por mí, creo que todo tuvo que pasar para que yo estuviera aquí contigo. -Le dije mirándolo y sonriendo.
El me abrazo – Te amo Megan, no sabes cuánto te amo.
Yo me solté de su abrazo y vi su rostro, era de preocupación.
-Perdón. -Dijo. Desesperado. Debí esperar, no quise ser apresurado al confesarte lo que siento.
-Yo también te amo respondí sonriendo. La abracé y nos besamos. Fue un beso largo de esos necesitados.
Nos sentamos en el sofá hacernos mimos. -Quieres que sigamos hablando del tema? –Preguntó el después de un rato.
Yo negué con la cabeza –Preferiría que no. – Pero si quieres saber algo más, puedes preguntarme.
Él lo pensó unos segundos y preguntó – ¿Es por eso que no tienes amigas?
Yo asentí – Es complicado, no volví a confiar en nadie. No tuve siquiera una relación más. Perdí 5 jodidos años que jamás voy a volver a recuperar, en unos años tendré 30 y no tengo un solo amigo.
El asintió - Y a él no lo volviste a ver?
Yo me quedé en silencio por unos segundos antes de responder.
-Sí, lo he visto varias veces. –Inmediatamente quitó la mirada de mí y se levantó, empezó a caminar de un lado a otro. – Joder Megan, esto me ha tomado por sorpresa. No sé qué decir.
-Si necesitas tiempo para digerir todo esto, adelante. Yo te daré todo el tiempo que necesites. –Dije levantándome para tomar mi bolso, Él me tomó de la mano y me atrajo hacia él.
-Mi amor, no. Ósea si necesito tiempo para asimilar todo esto, me pone loco el solo pensar en que lo viste, pero no te quiero lejos de mí ni un solo segundo –Dijo besándome con posesión.
Y por la manera en que reaccionó, yo preferí no decirle que él trabajaba para mí.
Después de nuestra conversación, Ignacio estuvo días un poco distraído. Creo que le había afectado bastante todo lo que le había dicho.
-Me vas a decir que te pasa? –Lo interrogué en una de nuestras cenas.
-De que hablas mi amor?
-Este distraído, estas raro. No se explicarlo. – El suspiró y negó con la cabeza.
-Es por lo que te conté de mi pasado no es así? –El volvió a suspirar. – Un poco -Dijo, al fin aceptándolo.
-Que está pasando por esa cabecita intranquila?
Volvió a suspirar – Sé que tienes un pasado mi amor, todos lo tenemos, pero me pongo celoso y loco de tan solo pensar que alguien más te tuvo. Y es que he tratado de no pensar en eso. Pero no puedo, ardo de los celos.
Yo rodee la mesa acercándome a él. Me senté en sus piernas y lo abracé. - Sé que debí haberte hablado de esto hace mucho, es mi culpa total todo esto, pero lo único que importa es el presente, tu, nosotros. El pasado ya no importa.
-Me lo juras? - Pregunto dándome un beso de esquimal.
-Te lo juro – Respondí levando mi mano y besándolo.
Los días siguientes él estuvo tranquilo. Pero sé que no había dejado de darle vueltas al asunto.
Una mañana las hermanas de Ignacio entraron a mi oficina sin anunciarse, Elizabeth estaba por morir y me suplicaba disculpas con la mirada.
-No te preocupes Elizabeth. Déjalas pasar.
Las 3 me saludaron con besos y creo que era cuestión de familia porque me interrogaron tal cual Ignacio.
-Por qué no sabíamos que eres la dueña de todo esto? Joder eres una mujer de negocios y nosotras actuamos como locas en la cena.
Eso me hiso reír. – Puedo ser una mujer de negocios y estar loca también – respondí riendo.
-Pues mujer de negocios loca estamos aquí para la tarde de chicas. -Dijo Kia.
Levanté el teléfono. – Elizabeth, puedes venir por favor? Gracias – Dije cortando. Ella enseguida entró con cara de circunstancia.
-Señorita. Kunzli Dígame?
-Cancela todas mis reuniones de esta tarde. Pásalas para mañana, en la mañana repasamos la agenda. Y quita esa cara por favor, no te voy a despedir, ellas son mis cuñadas y son bienvenidas.
La escuche soltar el aire y todas reímos.
-Lo sentimos, se disculparon ellas. Queramos darle una sorpresa a Megan. No queríamos causarte problemas.
Cuando salimos de mi oficina me atraparon los arquitectos, les de varias indicaciones y seguí. Ellas me miraban y sentí un poco de admiración de su parte.
-Joder que nuestro hermano tiene de novia a una mega empresaria.
Yo reí, -No es así, soy alguien normal dije encogiéndome de hombros.
-Modestia aparte. -Dijo Inger.
-Para empezar, vamos por unos tragos. -Dijo kia.
-Hey que estoy acá y no tengo edad para beber Protestó Kay.
-Pues bebes jugo Kay.
Recibí una llamada de Ignacio invitándome a comer.
-Es Ignacio? Preguntó Igner. –Yo asentí y ella me quito el teléfono. –Lo siento hermanito, ella no está disponible, pasará el día con sus cuñadas. Que no, no va hablar contigo. Te la vamos a devolver en la noche. Adiós. -Dijo ella cortando y apagando mi teléfono.
Pasamos horas hablando de cualquier cosa. Ellas me preguntaban sobre mi vida con Ignacio. Él era muy reservado y poco sabían.
-Donde se conocieron Megan? Preguntó una de ellas.
-En el parque Su hermano me acosó. - Dije riendo.
-Ya sabemos porqué, eres hermosa Megan -Dijo Kia y las otras dos asintieron.
Pasamos la tarde entre tragos, y debía confesar que estaba un poquito borracha, Había pasado una buena tarde y me había pasado de tragos. Su chofer me dejo en el apartamento de Ignacio. Él me estaba esperando abajo. Kay lo había llamado para me ayudara.
-Muy Bonito con ustedes, se llevan a mi novia y la emborrachan. Encima se llevan a kay a un bar con ustedes. -Dijo regañándolas. Mañana hablaremos cuando no estén borrachas.
-Tú te vienes conmigo. -Dijo cargándome.
-Adiós chicas dije lanzándole besos. Ellas me respondieron de la misma manera.
Cuando desperté estaba en su cama abrazando a su almohada. Estaba con mi ropa interior y una camiseta de él.
Me levante y él estaba cocinando.
-Hola dije con voz ronca.
-Ve a darte una ducha para que comas algo. –Dijo serio.
Yo me di una dicha y supongo que tardé mucho porque estaba tocando la puerta.
-Megan estas bien?
-Si ya salgo – Grité. -Cuando salí, él me había dejado ropa preparada.
Me vestí y salí. – Come, me ordenó señalando un plato de sopa en la mesa. Yo asentí y él se sentó a mi lado.
-Por qué estás enojado? Pregunté confundida.
-No estoy enojado. Es que no sé. Joder Megan, nunca te había visto borracha.
-Nunca había estado borracha dije encogiéndome de hombros. –Pero me divertí mucho con tus hermanas. Hace mucho no tenía amigas. Él se acercó a mí y me abrazó.
-No debí ponerme así. Lo siento.
-No pasa nada. -Dije besándolo.
-Joder Señorita Kunzli. Usted se tomó todo el bar. – Dijo riendo.
-No, sr. Lo dividimos en 3 respondí riendo también.