Me levanté de cama, acerqué mi mano a la cajita y la cerré. El me miró sorprendido. -No –Dije negando con la cabeza. –Estás haciendo esto porque yo te presioné. -No, no es así Megan. -Sí, lo es –Dije poniendo un dedo en sus labios. –Ve, resuelve lo que tengas que resolver y luego me pides matrimonio. Yo te voy a esperar. Lo de hoy fue una tontería mía. -Pero mi amor, joder… -Dijo desesperado, pero yo lo corté y no lo dejé terminar. -Si nos casamos ahora mismo, todo esto que pasamos y el divorcio no habrían tenido sentido. ¿No crees? Él se quedó en silencio. Sabía que yo tenía la razón, lo sabía. - ¿Entonces quieres que nos separemos? –Preguntó desesperado. -Estas seguro que puedes estar conmigo mientras intentas arreglar lo que todavía no entiendo que es? -Si mi amor, lo

