Victoria caminaba por la terraza, el aire frío de la noche golpeaba su piel, pero sin lograr apagar el fuego que ardía en su interior. Sus manos temblaban, no sabía si era por la rabia o por el dolor que se le enredaba en la garganta con el sabor de la decepción. No tardó mucho en escuchar unos pasos detrás de ella. —Victoria… Ella cerró los ojos con fuerza, intentando contener la tormenta que se gestaba dentro de ella. No quería explotar. No ahí. No en ese momento donde sabía que esas mujeres estarían complacidas de haber causado una discusión entre ellos. Pero aunque comprendía que esas mujeres lo había hecho a propósito, Liam no había hecho nada para impedir que la trataran como un ser invisible y sin importancia en la vida de él. Cuando él la presentó como su pareja, la puso

