La celebración empezó muy enérgica. Los invitados comenzaron acercarse al área de comida, unos más al área de bebida, otros permanecieron sentados contemplando todo y unos más se levantaron para empezar a conversar y conocer personas.
En cierta mesa reunidos los de nuevo ingreso estaban Raquel y Karla, ambas amigas de Angélica que asistieron pero no dejaban de preocuparse por su amiga extraviada.
-¿De verdad se perdió el evento? Pensé que se había alejado para ir con un chico o algo así pero tenía la esperanza de verla aquí en la cena de inaguración.
-Tienes razón, yo también pensé que la veríamos aquí. ¿Crees que sea buena idea que lo reportemos al personal de la escuela?
-Yo creo que si, pudo haberle sucedido algo o tal vez solo decidió declinar de está carrera. Sea cuál sea el motivo es muy raro y seremos malas personas si no lo informámos.
Ambas chicas llevaban un pantalón n***o liso y pegado, una blusa amarilla sin estampado y un suéter rojo con un moño del mismo color. Esta elección la hicieron porque los de nuevo ingreso necesitaban llevar algo alusivo al evento aunque no ir de vestimenta típica necesariamente. Este requisito lo dejaban para alumnos de los otros años. Los broches que se colocaron eran de un dragón, lo más representativo que pidieron conseguir y fue porque el instituto los regaló.
-¡Hola chicas! Se me hizo un poco tarde. -Angélica había llegado al fin. Portaba una vestimenta similar a la de sus compañeras solo que su blusa tenía letras chinas de decoración.
-¿Dónde estabas? Te hemos buscado desde la tarde. -Hacia un tono de regaño Raquel. -Estabamos a punto de ir a informar que desapareciste.
-Lo sé y siento mucho haberme ido sin avisar. -Se sentó muy apenada y se mezclaba entre ellas. -Es solo que ví el hermoso patio del colegio que seguí avanzando deslumbrada conociéndolo, cuando me di cuenta ya estaba muy lejos de ustedes y me perdí. Tardé en regresar a las habitaciones hasta que alguien me oriento y bueno, fue un largo camino.
-Se que el colegio es muy grande pero ¿Crees que te voy a creer que te perdiste así como así? No amiga, estás hablando con la reina de las mentiras, yo se reconocer una. -Raquel la confrontaba mientras la miraba fijamente. -Además conozco el verdadero motivo por el que desapareciste.
-¿A sí? -Preguntaba muy nerviosa Angélica ante su imponente amiga.
-¡Por supuesto! -Respondió ella muy segura. -Fue por un hombre, seguro conociste alguno y se te hizo fácil irte y perderte con el.
Angélica suspiró al escuchar eso, de alguna manera tenía razón pero no como ella lo proponía. Aunque eso le ocasionó mucha gracia.
-Bueno ya que estás aquí podemos disfrutar sin preocupaciones de la hermosa fiesta así que vayamos por un poco de comida. ¡Me muero por probarla!
-Si por favor yo también estoy muy hambrienta. -Angélica venía de hacer un gran esfuerzo con su nuevo amigo y había quedado muy cansada, correr y cocinar tanto la sacaron de su rutina.
Las tres caminaron a la fila que se había hecho para conseguir la comida. Casi todos los invitados esperaban por ser atendidos así que el espacio comenzaba hacerse estrecho conforme se acercaban.
Angélica intentó unirse a la fila con sus amigas pero quedó un poco atrás cuando se mezclaban con los demás. Para su sorpresa alguien la aventó accidentalmente y ella chocó con otra persona.
-Lo siento, no fue mi intención. -Se disculpaba muy atenta.
-No te preocupes, no fue nada. -El joven estrella de ese año había recibido el impacto. -Aunque es la segunda vez que me golpeas hoy. Debo de caerte muy mal.
-No, no para nada, fue mi culpa estaba distraída. -Angélica lo recordaba bien pero de alguna forma sentía un poco de enojó con el por lo sucedido en la clase aunque el solo se presentó.
-Casi no te reconocí, este look te hace lucir muy hermosa. Claro no es que no lo seas vestida de otra manera, tú me entiendes.
Angélica no pudo evitar sonrojarse con ese intento de halago. Se olvidó en un instante de todos los perjuicios que le veía para contemplar su físico a detalle. Se le hizo un chico muy guapo y atractivo. Con bastante personalidad y con unos ojos verdes que le hacían deleitarse. Su peinado era muy moderno lo cual hacía resaltarle su rostro fino y juvenil. También iba vestido de camisa roja y un pantalón n***o, como abrigo un delgado saco que el instituto había proporcionado a los hombres para ir vestidos con algo alusivo. Le quedaba muy bien notándose lo delgado que era.
-Gracias por tus palabras, si entendí muy bien. -Una sonrisa se asomó de su boca.
-Tu también te ves muy bien, luces muy guapo.
-¿Te parece? Yo me siento algo raro e incómodo, no estoy acostumbrado a ropa tan ajustada. -Su sonrisa era más notoria, era una persona muy carismática y no tenía problemas para agradar.
-Deberias intentarlo más seguido, ese estilo te va muy bien.
Se miraron por un momento para perderse en el gusto mutuo que a ambos les hizo interesarse. La magia de aquel evento los acompañaba para explotar más aún esas sensaciones.
-¿Te parece si avanzamos y vemos que hay de comer? -El chico Brócoli rompía el silencio para continuar la conversación.
-Si claro, muero de hambre y quiero alcanzar de todo.
Los dos jóvenes avanzaron por la fila cortos de palabras, ambos iban observando la decoración del lugar, a las personas, todo lo que pudieran para evadirse un poco. Tenían que caminar pegados pues la acomulación de personas así lo requería. Aunque no se hablaban aprovechaban la cercanía para rozarse lo más que podían como si un imán los atrajera mutuamente. Era su forma de decirse "Hey me gustas y quiero estar cerca de ti"
La fila avanzó rápidamente gracias a los grandes esfuerzos de los asistentes que ayudaban y a qué los chicos se apresuraban para comer lo más rápido posible.
Llegaron a la mesa y vieron todo el buffet, pidieron y agarraron de lo que se les antojaba, primero dándose comentarios mutuos como ¡Eso se ve muy bueno! ¡Deberíamos probar esto! ¡Yo llevaré de esto y tú me invitas de lo tuyo!
Llegar a la fila les había hecho romper el hielo por completo. Estar parados frente a algo que amaban les hizo sacar lo mejor de si mismos para compartirlo.
-¡Me muero por aprender a preparar esto, se ve tan delicioso! -Angélica comentaba mientras se saboreaba su porción.
-Ya verás que si y te saldrá muy bueno. -Intentaba halagarla. -¿Me puedo sentar contigo?
-Am, claro que sí. -Se puso nerviosa por la invitación aunque deseaba gritar que si las palabras no le salieron. -Es solo que vengo con mis amigas.
En ese momento Karla y Raquel llegaron a su lado porque la estaban buscando.
-Aquí estás, creímos que otra vez te perderíamos por un buen rato. -Se dieron cuenta que venía acompañada del chico más apuesto que habían visto. -Hola soy Raquel, ¿Te sentarás con nosotras?
-Si claro, si tienen lugar con gusto las acompañaré.
-Pues no se diga más, ven con nosotras. -Karla lo jaló del brazo para llevarlo a sus asientos. -Tendremos la dicha que el joven talento nos acompañe.
-¿Así que el es el motivo por el que desapareciste hace rato? -Susurraba Raquel mientras también la jalaba del brazo a ella. -Sabia que había un chico involucrado en esto.
Los cuatro se sentaron en sus lugares para deleitarse con la hermosa reunión y la deliciosa comida. Angélica quedó hasta el extremo y a su lado su apuesto pretendiente, junto a el sus dos amigas que no paraban de conversar.
-Tienes unas amigas muy simpáticas. -Le hablaba con un tono bajo muy cerca de su oído para que ellas no escucharan. ¿Son amigas de hace mucho tiempo?
-No para nada, nos acabamos de conocer hoy.
-Entonces son muy buenas socializando, yo no he podido entablar conversación con alguien. -En ese momento se acercaron demasiado al grado de casi darse un beso, sus miradas se congelaron entre ellas.
-Eres la chica más hermosa que haya conocido. -Dijo el con un tono suave y dulce que sedujo de inmediato a sus oídos. -Haberte encontrado aquí me hace entender que el destino si me quiere pues me deja deleitarme contigo. -El chico no solo era bueno para cocinar, aparentemente también lo era para los piropos y halagar a una chica.
-Me vas a sonrojar, eres una persona muy dulce. -Respondía Angélica con la misma mirada perdida y cautivada. -Te voy a confesar que en la clase inicial te odie. Yo acababa de pasar una vergüenza y llegaste tu, ganando las miradas de todos hasta de la profesora y me dió mucho coraje pero me doy cuenta que solo me desquité contigo, siento mucho si no fuí más cordial cuando nos vimos hoy en la tarde.
-Si, noté que ibas muy acelerada pero me imagino que todos lo estamos en el primer día en este gran instituto.
-Bueno digamos que esté lugar me ha dado más sorpresas de las que esperaba.
La música subió un poco su volúmen pues un grupo de músicos comenzaron a dar su espectáculo para acompañar la comida. Era un grupo muy conocido en el género músical famoso en China, además iban vestidos muy llamativos con sus trajes color dorado. Había gimnastas muy buenos montando un espectáculo de brincos y maniobras para acompañar al conjunto.
El evento, la celebración y la convivencia entre todos los ahí reunidos, era magnífica.