Angélica no pudo evitar sonrojarse con ese intento de halago. Se olvidó de un instante de todos los perjuicios que le veía para contemplar su físico a detalle. Se le hizo un chico muy guapo y atractivo. Con bastante personalidad y con unos ojos verdes que le hacían deleitarse. Su peinado era muy moderno lo cual hacía resaltarle su rostro fino y juvenil. También iba vestido de camisa roja y un pantalón n***o, como abrigo un delgado saco que el instituto había proporcionado a los hombres para ir vestidos con algo alusivo. Le quedaba muy bien notándose lo delgado que era. -Gracias por tus palabras, si entendí muy bien. -Una sonrisa se asomó de su boca. -Tu también te ves muy bien, luces muy guapo. -¿Te parece? Yo me siento algo raro e incómodo, no estoy acostumbrado a ropa tan ajustada. -S

