La fiesta II

1402 Palabras
—Pero que sorpresa, Gin. No te había visto en toda la fiesta —dijo Marco. —Si, también es un gusto —me "arreglé" el cabello (entre comillas porque estoy segura de que sigue igual, o peor de lo que estaba)—. ¿Qué hacían por ahí? —señalé vagamente por la puerta que habían cruzado hace poco. Ayden se encogió de hombros. —Nada, solo... —se giró sobre si propio eje, para señalar algún lado por allá, donde estaba montado el circo temporal. —¡No! —grité mientras lo acercaba más a mi. Al instante, su perfume y el intenso olor a alcohol inundó mis fosas nasales. "Creo que ya está demasiado cerca, Gin" me susurró mi subconsciente. Crees lo correcto.  Brianna, que tenía todo este tiempo observándome, como si fuese un proyecto de lo más interesante, habló: —¿Qué pasa entre ustedes dos? —¿Cuál es la desesperación? —el otro chico, el cual desconocía su nombre, entró su cabeza por el hueco que quedaba entre Ayden y yo. Rodé los ojos, sin prestarle mucha atención a los chicos. Mi prioridad es entretener a Ayden, eso. —Si, lo que digan. —hice una seña con la mano, que, según yo, era para restarle importancia—. Ahora sí, lo importante... —Mi nombre es Brian Theodore —el desconocido me extendió la mano, esperando que se la dé. Le di un leve apretón a su mano, y tan rápido como lo hice, la solté. Una sonrisa se extendió por su cara, y se presentó extendiéndome la mano. Reprimí una risa. —¿Theodore? ¿Enserio? ¿Y vienes de un reino lejanos a colonizarnos? Ayden, Brianna y Marco soltaron una carcajada en conjunto. —Ya recuerdo porque me caes tan bien Gin, —Marco me dio un empujoncito amistoso por el hombro—. Lástima que a Chris y a Harry no tanto. Apropósito, ¿Dónde andan? Miré por al lado del cuerpo de Ayden y busqué con la mirada a los chicos, pero no los vi. Ahora puedo respirar tranquila. Mi alivio duro poco, porque tan rápido como miré a Ayden, supe que había visto algo que le molestó... Y mucho. Tenía la barbilla tensa, los labios hechos una sola línea y sus ojos estaban oscuros de furia. Apretó los puños y habló con una tranquilidad que me quitaba toda la paz. Que irónico, ¿no? —Vengo ahora. —sin haber si quiera terminado la frase, dio un par de zancadas y se perdió entre la multitud. —¿Y ahora qué le pasa a este? —Marco no tardó en irse a seguirlo, pero a diferencia de Ayden, él iba con el ceño fruncido y con cara de que no entendía nada. "¿Como cuánto crees que costará una caja de muertos para Chris?". —Oigan, yo vengo ahora. —le dije al tal Theodore, y a Brianna. Salí detrás de Marco, pero lo perdí por la cantidad de personas que había en el lugar. Solo esperemos que Ayden también se haya perdido. Y al parecer, mis oraciones fueron escuchadas, ya que choqué con Alaska antes que Ayden. Y esta muy feliz se estaba besando al energúmeno ese, como si de despegar sus bocas se acabaría el mundo. —¿Pero se puede que estás haciendo? —grité, mientras la apartaba él—. Tienes suerte de que te haya encontrado primero que tu hermano. Alaska palideció. —¿Ayden me vio? Puse mi mejor cara de "¿Serás mensa?". —Claro que te vio; es rubio, no ciego. Chris abrió la boca, dispuesto a hablar, pero lo corté. —Será mejor que desaparezcas, por el bien tu cara y el de tu madre. No quiero ser yo la que le explique cómo te tuvimos que enviar a j***n para que te reconstruyan la cara. Este hizo una mueca. —La regué, ¿verdad? Sonreí con falso cariño. —¿Tu qué crees? —Bien, —Chris se volvió a Alaska—. Te veré en... —¿Te veré? ¿Estas mal? —le pregunté con rabia—. Te estoy salvando de esta, pero ni creas que lo haré de nuevo. Alaska apretó los labios. —Gin tiene razón, no es lo más prudente. "Mira quien habla de prudente, la señorita me besé con dos hombres en menos de dos minutos". —Muy bien, ahora que nos entendemos todos... —empujé a Chris hacia la multitud—. Lárgate. —Si, pero míralo de este lado... —Chris frenó. —No vas a poder volver a ver algo si no te largas ahora —murmuré fastidiada. —... Ayden está borracho, por lo que no va a acordarse de nada mañana. Me detuve. —¿Tus papas eran primos? —No, tiene razón. Mira... —Alaska lo haló hacia ella—. Solo lo escondemos hasta que Ayden se calme, y lo olvidé y ya. Respiré varias veces para calmarme. —Oigan, Ayden va a venir dentro de poco, —mire alrededor, nerviosa—. No es la persona más tranquila, y no quiero que mi casa se manche de sangre, asi que solo desaparece, Chris. —Pero... —Pero nada, ya dije. Alaska hizo un puchero. —Pero no quiero que se vaya... —al oírla hablar así, me di cuenta de algo, que, curiosamente no me había enterado antes... Estaba borracha. "Ayden va a ahorcarlos". —¡Oye, tú! —el grito de Ayden sonó hasta por encima de la música. "Bueno, al menos murió como el fiestero que es". R.I.P Christian Walker, 2002 - 2019. "Murió siendo el idiota que era desde que nació". Que lindo suena -inserten sarcasmo aquí-. Volteé, y pude ver a penas, a los dos chicos caminado hacia nosotros. Miré a Chris. —Desaparece ahora si quieres seguir viviendo. Este asintió, y desapareció del lado opuesto de donde venia Ayden. Ayden no tardó en llegar, iba a seguir hacia adelante, en busca de Chris, pero me metí en el medio. —Ayden, —fingí no saber a dónde iba, o porque se veía tan cabreado—. ¿A dónde vamos con tanta prisa? Ayden me dirigió la mirada más fría que alguna vez había visto en mi vida, luego rodeó mi cuerpo con sus brazos y me levantó para apartarme del su camino. —Ahora no tengo tiempo. —empezó a caminar nuevamente, por lo que lo abracé por la espalda para que no pudiera caminar. Igual siguió su camino como si yo no existiera. —Oye Ayden, ¿No crees que Ginebra intenta que no llegues a ese chico? —habló Harry, acusándome falsamente. "Acusándote de algo que eres culpable, quisiste decir". Espera, alto todo... ¿Ese chico? O sea que no saben quién es. Celebré internamente mi primer logro en toda la noche. Mi felicidad no se extendió por más tiempo. Las manos de Ayden rodearon mis muñecas, haciendo algo de fuerza para que yo lo suelte. Ayden me apartó de él, y me miró enojado. —¿Eso es cierto? Negué, mientras disimulaba mi nerviosismo. —No. Eso no es así... Lo bueno de esto era que no importaba cuantas veces Harry dijera lo contrario, tenía un punto a mi favor: Ayden me cree y confía en mí, aunque nuestra relación no sea la mejor. Ayden se quedó un largo tiempo debatiéndose entre sí ir a por él, o no. Luego de un rato, suspiró rendido. —Igual tú te llevas tu castigo —le gruñó a Alaska. No había terminado siquiera bien la oración, cuando se oyó la voz de una borracha, y a continuación, una rubia en ropa interior roja de encaje apareció en nuestras vistas. Venia del área de la piscina. ¿Graciela? ¿Qué les pasa a todos? ¿Es el día de "Pon a Ginebra en apuros"? Porque dudo mucho que eso exista. —Miren, —gritaba la borracha, riendo—. Es Natasha Royce, y está desnuda. Toda la sala se vació en cuestión de segundos. Solo quedamos Ayden, Alaska, Harry, Graciela y yo. "Genial, la que se viene". Graciela me miró desde su lugar por unos segundos, y luego gritó: —Me debes una Gin. Ahora eres libre de tirarte... —hipido y risita—...a Ayden. Hasta la mañana. Que me maten... Solo pido eso.
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