Estoy en el jardín de rosas, este era mi lugar favorito para jugar con mi hermano Bezalet , siempre brincaba por todo los sederos de margaritas de mi ´um, solíamos correr por todo el lugar, y mama nos regañaba por ensuciarnos, eran viejos tiempo, un tiempo maravilloso, no muchas niñas suelen tener la misma suerte, respiro hondo y puedo sentir la tranquilidad, aún no he visto a Bezalet no sé cuál sea la reacción de mi hermano cuando me vea, la última vez que lo vi se enojó conmigo por mi decisión de vivir en Dubái, el nunca entenderá nada, como todos jamás comprenderán mi aversión y asía mi propia país, mi hermano, nació para respetar normas, yo solo quiero huir y no vivir una vida de mujer sometida, vivir una vida a mi manera como cualquier chica, sin regirse a ninguna costumbres, quiero depender de mi misma, quiero ser libre de decidir, quiero sentirme feliz y no una prisionera de una jaula de oro.
Ya después de un buen rato observando las nubes que pintan de un hermoso color anaranjado claro, me percato de que ya deben de ser las cuatro o menos, las horas pasan tan rápido y nunca me doy de cuenta, que tan rápido pasan los días, me decido volver adentro, por lo que me paro y limpio mi ropa del sucio de la grama verde del gigantesco Jardín.
Me adentro a la casa y cruzo la enorme puerta de cristal que está cerca del albergue, me dirijo a mi habitación, pero una voz conocida que escucho en la sala, me hace detener el camino; me encamino a allí, y me encuentro a mi hermano y mis progenitores junto con una mujer vestida con una elegante Abaya blanca con bordes de oro como adornos, pantalones de seda color rojo y un hermoso hijab cubriendo su cabello, las mujeres musulmanas y su inflamable forma de vestir, me acerco a ellos en silencio y aun que nadie se ha percatado de mi presencia, me acerco aún más hasta que mi hermano deja de hablar con la señora que está cubierta de pies a cabeza, él se voltea y me mira traga saliva y yo solo me cruzo de brazos.
-´Um, ¿quién es ella?- le pregunta a mi progenitora, todos voltean a verme, posando sus ojos en mí.
-Tan rápido me olvidaste Bezalet- digo un poco triste de que no me haya reconocido, su confusa mirada me inquieta un poco, pero no les hago saber, tal vez nunca me perdono de que me fuera de la casa, él joven hombre se acerca a mí, dando paso lentos, detallando mi cuerpo a cada paso que daba, cuando esta lo suficiente cerca, puedo ver lo guapo que esta, tenía dos años sin verlo y hay muchas cosas que ha cambiado en su aspecto físico, de niño era más delgado y no tenía barba, ahora su espalda es más ancha se le puede notar en la franela blanca manga larga sus músculos contraídos, y aquel porte de hombre responsable, el queda frente a mi detallándome, verificando si soy real o solo una ilusión.
-Ya amirat min alsahra ya mutamaridi alsaghir barak allah ealaa 'iihdarih lilealam mith lhadhih almar'at aljamila (mi princesa del desierto mi pequeña rebelde, bendito seas Dios por traer al mundo a tan hermosa mujer)- dice en árabe, le sonrió a tan hermosas palabras coloco mi mano en su mejilla y su mira sigue fija en la mía, y le respondo de la misma manera.
-Allah 'astatie alan'an' yaaf ealaa qadamiin, waahsil ealaa alsalam maratan ukhraa fi qalbi, akhia, ya, ya hayati, ya hayati kl ma, tahtjuh, jaealtani, wa'ana huna liaejab biaibtisamatik alraayleat. (Dios ahora puedo seguir de pie he vuelto a tener la paz en mi corazón hermano. tu mi amor mi vida, cuanta falta me hacías, y estoy aquí para poder admirar tu maravillosa sonrisa)- mis ojos y los de él se llenan de lágrimas de felicidad y el me abraza con ese amor fraternal que hace dos años no nos dábamos mutuamente, yo correspondo a cada afecto que me da, su olor a incienso y aun perfume caro que veo que ha cambiado pero me agrada, todo de él me agrada, nuestro amor de hermano es más fuerte que un tejido de espigas.
-Mi pequeña Aljamal, mi preciosa, como te extrañe- besa mi frente.
-Igual a ti hermano querido, mi valiente guerrero- susurro, él sonríe alegre de mi llegada.
Nos separamos un poco y el con su maravillosa sonrisa que alegra mi alma, nuestro amor mutuo es irrompible, es como si fuéramos gemelos, alguien se aclara la voz y colocamos la vista hacia donde esta aquella mujer, mi progenitores y del que no me había percatado en aquel momento Amir Abdul, es por ello que creo que aquella mujer cubierta de pies a cabeza debe de ser la madre de la futura esposa de mi hermano, no aproximamos a ellos, metiendo mis manos en los bolsillo de atrás de mi pantalón ajustado como mayormente lo hacía cuando estaba nerviosa.
-Aljamal Disculpadme por no haberte dado la bienvenida- dice mi padre, y acercándose para darme un abrazo a la cual correspondo.
-No te preocupes padre ya me entere que estabas ocupado por lo de la ceremonia de mi hermano Bezalet- padre solo me sonríe besando mi frente.
-Pero eso no se justifica- murmura alegre de verme, padre era el hombre más compasivo y maravilloso que cualquier hija hubiese querido tener, y le daba gracias a Dios por otorgarme un padre tan compasivo- bueno cariño, te presentó a karina Abdul madre de Amir- señala- que ya sé que lo conoces, y de kaila la prometida de Bezalet - la miro y ella me da una sonrisa hipócrita, puedo ver la arrogancia en su rostro.
-Un gusto en conocerte Rhania, tus padres me han hablado mucho de ti, aunque no pensé que te gustara vestir de esa manera- critica, sonrió de lado y la veo, otra que creen que debo acatar las reglas y normativas del islam, a la mierda con todo eso, yo me visto como me venga en gana, y eso nadie lo va a cambiar.
-Pues no veo el por qué no deba hacerlo, muchas personas lo hacen, hasta algunas mujeres musulmanas andan en biquini por la playa-digo sin ninguna vergüenza, mi madre me tira una mirada mordaz y karina solo me mira detalladamente, un poco aprensiva a como me veo.
-Yo no tengo ningún problema de que lo hagas, aquí el que debe importarle como te vistas es tu prometido, no es así Amir- dice, me tenso, un miedo me corroe todo el cuerpo, miro a mis padres y luego al tal Amir, mi madre toca mi brazo, me tenso aún más, la miro y niego con una sonrisa irónica sin poder creérmelo.
-Prometido- sale de mis labios como dagas, mi madre me sonríe.
-Hija ya habrás conocido Amir, él es un hombre intachable y soltero, por eso que ya que hemos unido nuestra familia con la de Abdul, sería más satisfactorio otra unión, uniendo a su hijo mayor junto con mi pequeña niña del desierto, será la comidilla de todo el oriente medio- hay que ver que esto es inaudito, esto era lo que me faltaba, trato de controlar de no romperme a llorar.
-Disculpen, pero padres, creo que no estoy entendiendo nada- coloco mi vista a donde esta Amir, que solo se mantiene en silencio, al igual que la vieja bruja de su madre.
-Hija ya tienes 21 años a tu edad ya estaba casada y con un hijo por ello me pareció beneficioso de que te comprometiéramos con alguien, y quien mejor que Amir.
-Bien creó que mejor me retiro, disculpen voy a tomar un poco de aire, esto...- suelto un suspiro pesado- ha sido mucho para mí- respondo con reproche, madre frunce el ceño, puedo ver en sus ojos inquietud, me marcho del lugar, dando insoportables pisadas que resuena por toda la sala, así que era por eso que me llamaron, para prometerme a una persona que ni conozco, sabiendo muy bien mi negativa por un matrimonio organizado, subo a las escaleras hasta llegar a mi habitación, cierro la puerta con seguro y empiezo a caminar de un lado a otro, trato de calmarme, de respirar hondo y no dejar que mis sentimientos sieguen mis pensamientos, escucho el sonido de golpes en la puerta.
-Hija habré la puerta por favor- ruega mi madre.
-¡VETE madre! ... Dejadme sola- respondo con toda la rudeza que jamas le había hablado.
-Hija no seas malcriada habré la puerta, si no busco la llave para abrirla yo misma- responde, me dirijo a la puerta y la abro, sin tener más opción alguna, ella cierra la puerta tras de si, y se sienta en la orilla de la cama, la miro con recelo.
-¿Por qué?... Por qué demonios me comprometieron con ese hombre, sabias muy bien que no quería esto madre- niego- no debiste, no debieron haberme hecho esto.
-Para tu información ese hombre es dueño de los hoteles más lujosos de Riad... de Dubai y varios países mas, ese hombre sería un perfecto esposo para ti- responde seria- ya eres una mujer madura Rhania, tienes que sentar cabeza y dejar de pensar en disparates, naciste aquí, te atienes a las leyes, a las tradiciones y por supuesto a la religión, no hay más nada que discutir, te casas con Amir, lo quieras o no- por primera vez vi a mi madre como una desconocida para mí, trato de controlarme pero fallo en ello, una lagrima rebelde se resbala por mi mejilla.
-Y qué hay de eso madre- me encojo de hombros, mi voz sale más ronca de lo habitual- era para eso que me llamaste, para planificar un compromiso para mí, yo no soy Bezalet ´um, yo no me atendré a sus peticiones- refuto enojada, llena de tanta ira que no me cabe en el pecho- soy muy diferente a ti y a aquellas mujeres que aceptan casarse obligadas por sus padres, no pienso hacerlo, me estas entendiendo- hablo con valentía.
-Sé que no eres como yo ni como nadie, pero tienes que aceptar de una buena vez que vienes de una familia religiosa y que donde naciste existen reglas y normativas tanto afuera como en esta casa, te casarás quieras o no, tu padre y yo lo hemos planeado desde hace mucho tiempo, pero jamás creímos que te conseguiríamos esposo rápido y de buena familia, mucho menos un hombre con buena fortuna, y sobre todo guapo y joven, si yo fuera tú, no me rehusaría ni hiciera berrinches de niña malcriada.
-¡Sabes que voy hacer madre!- hablo después de unos segundos de silencio- voy a largarme de aquí de una buena vez, importándome muy poco lo que ustedes piensen- voy asía mis maletas pero algo extraño veo en ellas, ambas están todas revueltas en la cama, como no pude notar que...
-No te equivoques hija sabíamos que te rehusaría por eso tomamos medidas drásticas- la miro.
-Qué quieres decir con eso- pregunto, sabiendo muy bien lo que responderías.
-De que ahora no podrás salir de Riad sin nuestra autorización, desde ahora en adelante no saldrás si no es con alguien como tu hermano tu padre o yo.
Es inaudito, ya no podré salir de Riad sin mi pasaporte, ni su maldita autorización, todo lo tenían planeado, por Alláh, no podrá sacarme de este destino.
-Y mis estudios y mi trabajo- exclamo- que pasara con la vida que forme durante cinco años allá en Dubái- pregunto con rabia, tragándome mi furia impulsiva- ¡dime que pasara!..
-Hija mía, tú ya tenías una vida, y es aquí junto donde perteneces, lo único que debes saber, es como mantener una familia, es lo necesario para nosotras las mujeres- refuta, niego.
-No... No pienso aceptar este matrimonio, no pienso casarme con un tipo que yo no conozco y ni quiero- madre se levanta.
-Lo único que tiene que importarte a ti, es que nosotros lo conozcamos, y del afecto pues eso llega a la convivencia entre si- ella camina asía la puerta.
-Te juro madre que si este matrimonio llega, voy hacer de su vida un caos, hasta que él se arte de mí, y me repudie, Amir me devolverá y yo me iré de aquí lejos de todos ustedes, nunca me volverán a ver ´um, te lo juro por Alláh que así será.
"El tiempo es el amigo de la paciencia, y la lengua el castigo del hombre".