Ya de una tediosa platica con mi madre, ella me obliga a bajar para que fuera conociendo a mi "nueva familia", ¡sí!... No tengo más escapatoria, o me caso con Amir, o simplemente me atendré a las consecuencias, si no acepto mis padres serian capaces de mandarme al exilio, me mandaría a donde mi tía Raap, que vive en la medina, en el medio del mar desértico.
Ahora estoy sentada frente a la víbora que tendré como mi suegra, y al hombre árabe frente a mí, ¡Pos supuesto!.. Que no quita ni un solo instante su mirada de la mía, le mato los ojos odiosamente, y termino ignorándolo, el silencio se ve interrumpida con la llegada de mi padre y mi hermano Bezalet, que se habían marchado hace media hora al despacho de padre, se sientan en el gran chillón de cuero a cada lado mío, los ignoro de igual manera, no quiero saber nada de ellos.
-Bien querida como quieres tu vestido, puede ser blanco con decorados de hilo dorados o plateados, junto con un hermoso hijab que cubra la parte del cabello, se te verían muy bien los Risos y una bella corona de plata - comienza hablar la fastidiosa de karina.
-La verdad solo quisiera un vestido n***o, con decorados de pedrería negra y sin hijab- me cruzo mis brazos, baba se aclara la voz.
-Rhania... - me regaña mi padre.
Karina Coloca los ojos como platos y yo sonrió por dentro- hija no seas tan...
La e interrumpido- solo es juego madre, la verdad quisiera que fuese blanco y sin hijab -respondo seria- hay un lugar en Dubái que vende hermosos vestidos de novia, hay vi uno que me encanto, si esta todavía allí, quiero que sea ese con el que me case- ambas mujeres me miran mal, sé muy bien lo que piensan, pero ni crean que me casare como una monja, cubierta de tanta tela que me costara hasta caminar.
-Hija pero para saber cuál es, tendrías que ir para allá a probártelo, y lo mejor y más factible para no tener que viajar, es contratar una costureras para que te hagan un hermoso vestido tradicional, te verás preciosa- dice madre con fingida alegría, no quiero discutir con ella, ni tampoco me interesa el vestido que use, pero si me casare obligada por lo menos que sea con algo que me haga sentir cómoda.
-Madre no quiero un vestido tradicional y si es por el viaje no tendremos que hacerlo, en esa tienda de vestidos de novia trabaja mi mejor amiga, yo la llamare para que me envíe el vestido, ella sabe mi talla y sabe cuál es, porque yo lo desfile, para una revista de toc mode.
-Has estado modelando- pregunta mi padre, ¡VALLA! al fin habla, pensé que un camello le había comido la lengua.
-¿No les había comentado?- me hago la desentendida, coloco mi rostro de fingida inocencia.
-No, últimamente desde que estas allá, te has olvidado de nuestras costumbres y del lugar donde naciste- me regaña ´um, ruedo los ojos, siempre es lo mismo.
-Déjate de bobadas madre, no exageres- ella me fulmina con su mirada, por mi falta de respeto.
-Bien como sea- interrumpe karina- como quieren ustedes dos que sea la boda, que colores quieren para la decoración de manteles y demás- pregunta inquisitiva, me encojo de hombros, me da igual pero...
-Rojo- decimos al mismo tiempo, nos miramos, yo frunzo el ceño, y él sonríe de lado, hay árabe idiota, no sabes lo que te espera.
-Hay… tienen algo en común- dice mi madre con una enorme sonrisa en su rostro, ¡hipócrita! ,pienso, Amir me mira con una sonrisas socarrona, yo solo trato de ignorarlo, ¡es que acaso no se cansa de mirarme!..
-Más bien elijan ustedes- respondo, ya hastiada de estar con ellos.
Madre me mira alegre de que deje todo en sus manos, no sé cómo hacen para verlo tan fácil.
-Entonces, si es así, aremos una boda tradicional- confirma mi madre, por mi pueden incluso colocar a elefantes bailando la cuerda y no me importaría, me paro del sillón.
-A dónde vas- pregunta mi progenitor, me mira dubitativo, ¡enserio cree que sería capaz de escapar!..
-Al jardín a tomar un poco de aire- respondo ya cansada de seguir escuchando como parlotean mi asquerosa boda, se a la perfección que ellas se encargaran de todo sin tomar en cuenta mi opinión, y en cierto modo ¡NO ME IMPORTA!
-Está bien, pero no tardes, pronto servirán la cena cariño- miro a la mujer, sus ojos albarinos brillan como esferas, esta alegre, a pesar de mi negativa, ella esta alegre de que me case, y eso no lo poder entender Jamás.
-Está bien... úm - me dirijo a la puerta del albergue, me siento en una de las tumbonas del jardín, me quedo allí admirando como todo el cielo rojizo torna ahora de un anaranjado oscuro, pintando el azulado cielo, la luna ya se ha dejado ver, a pesar de que aún no cae la noche, y faltan unos cuantas horas para que eso suceda; respiro hondo y voto todo el peso que tengo en los hombros, cierro mis ojos, deseando que al abrirlo, ya no esté aquí, los vuelvo abrir, y la decepción me golpea aún más.
¿No podré escapar de aquí, ya no tengo elección?
-Es hermosa verdad- me sobre salto al escuchar esa voz, aquella deliciosa voz, que hace que se me erice la piel.
-Si- es lo único que logro decir ante él, se sienta al lado mío y su mirada se fija en la mía.
-Qué piensas Rhani-pregunta, él juega con sus manos esperando mi repuesta.
-Nada que pueda importarte- respondo odiosamente, me encojo de hombros y le doy la espalda.
-Todo lo que venga de ti me importante, al fin y al cabo nos casaremos- responde - y es bastante infantil de tu parte comportarte de esa manera, así que se buena prometida y mírame- ordena, frunzo el ceño.
-Es verdad, pero como te puede importar una persona que apenas acabas de conocer no hace más de ocho horas- me vuelvo a colocar como estaba, no por su orden si no para poder seguir viendo sus ojos platas.
-Buena pregunta, pero aún sigue teniendo la misma respuesta Rhani, nos casaremos y conviviremos juntos muchos años, nos sobrara tiempo suficiente para conocernos más, incluso podrías llegar amarme, y que yo te amé.
-Y si no deseo casarme, y si desisto de este compromiso- replico- hablas de amor, cuando sabes muy bien que eso jamás pasara- sus ojos me miran horrorizado de tal aberración.
-No podrás, aunque quisieras, ya todo está planificado para nosotros Rhania- él sonríe con burla, he insuficiencia.
Necesito confirmar algo que me inquieta y que me da tantas ganas de hacerlo, siempre he sido muy impulsiva y tal vez eso es lo que me ha llevado a muchos problemas, toco su rostro con mi mano, y me acerco a él para darle un beso, él se queda paralizado ante tal locura, pero luego corresponde aquel atrevimiento, tan solo simples roces sobre sus labios, los suyos se mueven al compás de los míos, simples roces con pequeñas descargas eléctricas por la fricción de piel contra piel, y eso me hace sentir extraña, una sensación distinta, cosa que nunca había sentido, y es algo que no debo, algo que no debería, solo puedo sentir por Amir es asco, pero me gusta el toque de su mano en mi piel, y ese acto me llena de lujuriosos pensamientos.
Me separo de él, y nos miramos fijamente, me levanto rápidamente y salgo corriendo, ¡ven cuando digo que soy impulsiva!, el grita mi nombre varias veces pero no volteo a verle, subo las escaleras y me dirijo a mi recamara, al llegar allí, tranco la puerta con seguro y me lanzo a mi cama, sonrojada hasta la raíz del cabello ¡Oh por los camellos de carga, que hice!, paso mis manos nerviosa y temblorosa por mi cabello.
-¡Que hice, porque lo hice, no debí!- me regaño- bueno si hubiese sido un joven chico común como los que hay en Dubái, no hubiera tenido ningún inconveniente, pero acabo de besar a un hombre que para él, y su familia, las tradiciones son muy importantes; niego... como sea, eso no cambia que lo halla besado, y en vez de repudiarlo, de aborrecerlo, odiarlo hasta la muerte, me gusto, y eso le dio la respuesta a la duda en mi cabeza, quizás, tal vez, no sea tan malo este matrimonio o ¡SI!- ¡NO!, CLARO QUE ¡NO! ... No pienso aceptarlo, prometí ser el infierno personal de Amir Abdul, no puedo desistir de esta manera tan drástica.
Después de media hora tratando de colocar mi cabeza en órbita, tocan mi puerta, y sin dudarlo, era mi madre.
-Hija los Abdul ya se marchan, baja para que te despida de ellos- no la miro, lo ignoro.
-Ya voy-respondo neutra, salgo de mi recamara y cierro la puerta tras de mí, la sigo por los pasillos y nos dirijo a las escaleras, las bajo dando grandes zancadas haciendo resonar el piso con mis zapatos de tacos, hasta que llego a la salida.
-Bien, nos vemos mañana. Y tu Amir tenemos que hablar de la fecha de la boda- le recuerda baba, su mirada cae nuevamente en mí y yo solo trato de no mirarlo.
-Si señor Zain, mañana pautaremos el día de la boda, como también pienso traer la dote y el regalo de la novia, como manda la Tradición- cada vez que habla, es como si cada partícula de mi cuerpo no respondiera.
-Perfecto hijo, cuídate y saludos a tu padre- el asiente.
-Amir ya es hora-habla la bruja de su madre.
-Si madre- ella se despide de mi progenitores y de mi hermano al igual que de mí, pero solo me da una sonrisa de hipocresía, Amir se acerca a donde estoy, hasta quedar pocos centímetros de lejanía, me mira con aquellos hermosos ojos que me hacen temblar, no debería pero si lo hace, mis pies se tambalean y un mareo insólito inunda mi cuerpo, trago saliva y bajo mi rostro muevo mi cabeza asía los lados y...
-Amir… No me siento bien-susurro antes de caer.
-Por Alláh - escucho la voz de mi madre y algunos ruidos, pero unos fuertes brazos me sostienen evitando que mi cuerpo colisione en el piso, siento como sus brazos pasan por la parte de abajo de mis piernas cargándome cual película romántica.
Con la vista completamente borrosa puedo sentir que sube las escaleras.
-Donde queda el cuarto de Rhani- pregunta un Amir preocupado.
-Queda en la segunda puerta a la izquierda- indica mi hermano, otro que pensé que la lengua se los había comido los escarabajos.
Mi vista se ha tornado un poco oscura pero aun así puedo escuchar voces, escucho el ruido del cerrojo abrirse y el sonido de los zapatos de Amir caminar por el piso de mármol, hasta que puedo sentir como me recuesta en la cómoda cama.
-Aquí hay alcohol, rosa su nariz con el algodón, a ver si así reacciona...- escucho la voz de Bezalet.
Siento como pasan el algodón lleno de alcohol por mi nariz, arrugo un poco el rostro al respirar ese horrible aroma, mis párpados ya no se sienten tan pesados, y me da mucha más facilidad de poder abrir los ojos; me encuentro de nuevo con aquella hermosa mirada, ¡por que tiene que ser tan bello no me deja concentrar!
- ¿Estas bien?- pasa su mano por mi frente y luego por mis mejillas.
-Eso creo- trato de sentarme pero él lo evita- solo fue un simple mareo.
- Quédate acostada, ¿has comido algo en todo el día?- pregunta, niego.
-Tan solo en la mañana que comí un pastelillo y en la tarde una galleta con leche- respondo, no dándole mucha importancia.
-ya veo la razón de tu desmayo Aljamal- me tenso al escuchar su apelativo cariñoso, "Aljamal (hermosa)", jamás me he considerado hermosa, y que él lo diga, me hace sentir incomoda.
Veo entrar a mi madre a la habitación, puedo ver la preocupación en sus ojos.
-Hija ¿te sientes mal?, acaso ¿te duele algo?- iba a responder pero él se me adelanta.
-Rhania no ha comido nada, y es quizás esa sea la razón de su desmayo- responde seguro de su diagnóstico.
-Viste Rhani, te dije que pasaras a comer a la cocina pero no quisiste- me encojo de hombros, estaba enojada con ella.
-Madre se me olvido, pero ya estoy bien- trato de sentarme pero él lo sigue evitando.
-Voy. A traerte algo comer cariño, no te muevas – dice- y Tu, acompáñame a la cocina- mi hermano nos mira, pero decide obedecer, vuelvo a la mirada asía Amir, el me mira con sus ojos muy abiertos, curiosos de preocupados,
-Creo que es mejor que te vayas- murmuro, él tensa la mandíbula.
-Sí, creo que es mejor que me valla- responde irritado.
Se levanta de la cama y se dirige a la salida molesto, da un último vistazo hacia donde estoy, y luego desaparece, respiro profundo y me tumbo de nuevo en la cama, paso mi mano por mi rostro y no puedo creerlo.
-Hoy lo conozco, hoy me entero que él será mi esposo y hoy se me atreve besarle para confirmar idioteces.
Me enrolló en la cama como un gusano y cierro los ojos hasta que el rey de los sueños llega.
Siento que alguien me remueve, pero no despierto, no tengo ganas de despertar...
-Rhania... Rhania cariño despierta, tienes que comer algo si no quieres morirte de hambre- murmuro algo incoherente, le doy la espalda- Rhania por lo más sagrado...
-Déjame en paz ´um, no quiero nada, tengo mucho sueño- susurro de nuevo entre dormida y despierta.
-Está bien... buenas noches cariño- siento sus labios besar mi frente- y no lo olvides, "la lengua es el castigo del cuerpo, nunca digas nunca"- murmura, mi mente se queda con esa tonta palabra, nunca digas nunca.
"El destino desciende y transciende, solo depende de ti, como quieres tu vida".