A la mañana siguiente me despertó el sonido de los pájaros cantando. Si todas las personas despertáramos con este agradable sonido, cada día, juro que viviríamos más felices. Mire hacia el lado y Evan estaba junto a mi durmiendo dentro de su saco. Sonreí al verlo dormir plácidamente, esto si que es despertar de buena manera. Me levanté intentando hacer el menor ruido posible y abrí la carpa que habíamos armado bien ebrios anoche, no sé como logramos hacerlo, pero se logró. Al salir el sol mañanero iluminaba todo el lugar y el clima se sentía muy agradable. Celeste y Daniela estaban en una mesa bebiendo café mientras que Hugo y Kevin preparaban unos huevos revueltos en esas cocinillas eléctricas. Me senté junto a las chicas y me serví un café. -Buenos días -sonreí- -Buenos días, bella

