EVAN. El sudor corría por mi rostro, mi respiración se encontraba acelerada y mis piernas ya comenzaban a sentirse dormidas. Hace unos días había decidido comenzar a salir a trotar por las mañanas para tener un poco de actividad física y poder definir un poco más mi cuerpo. Además después de que había aprobado todos mis exámenes finales y había terminado por fin el año de universidad, tenía mucho tiempo libre así que lo ocupaba bastante en entrenar. Cuando ya me estaba devolviendo a mi hogar, el lugar por donde iba trotando se me hacía muy familiar y lo reconocí cuando pasé por fuera de la casa de Amanda. No la veía hace un mes, que fue cuando sus padres sufrieron el accidente, aunque después la vi en el restaurante con ese chico que no sabía quien era, seguramente era el mismo que le hi

