Briana en ese instante se quedó callada porque al final de cuentas Greg era un hombre que apenas acababa de conocer. Él se dio cuenta que ella se sintió algo incomoda porque estaba el niño y de inmediato le hizo una sonrisa amable y le contestó: —¡Perdóneme si la incomodé señora. Este tema lo debemos hablar en otro lugar y que el niño esté distraído! —Exactamente, señor… —¡Greg, me llamo Greg, pero si quiere me puede decir “el gato” así me conocen todos! Briana de inmediato sonrió un poco porque a pesar de todo el aspecto de Greg, era algo parecido al de un felino, ya que era un rubio de ojos achinados de un color como azul grisáceo, muy bien parecido y cuando hablaba entrecerraba sus ojos dando un aura algo misteriosa. Entonces, ella haciéndole una sonrisa amable le respondió: —Si, e

