Amanda Llevábamos cerca de unos veinte minutos de estar confesando nuestras inseguridades y ya estaba harta de oír quejas. Jhon me había acompañado al principio, pero el instructor hizo que cada madre se separara del padre para tener tiempo a solas. Ahora él estaba en la habitación contigua (dividida por una pared de vidrio) haciendo equipo con los demás hombres que habían acompañado a su pareja, y que ahora parecían distraídos con la hermosa instructora/coreógrafa/que parecía modelo-de-lencería y que los informaba sobre qué papel juega un padre a la hora del parto. Los celos me estaban comiendo viva y nadie debería provocar a una mujer embarazada, era extraño no era tan celosa, pero será el embarazo que me tenía realmente irritable y vulnerable, me puse enojada, además de la consta

