Fabiola Estoy enferma. Tengo gripe y es horrible. He tenido fiebre desde la madrugada, escalofríos y me duele todo. Haberme empapado ayer me está pasando factura. No fui a trabajar hoy y Fernando tampoco, él desde esta mañana ha estado a mi lado, pendiente de todo. Hace dos minutos que me trajo una sopa de pollo y un poco de acetaminofén para el dolor de cabeza. —Si vuelve a subirte fiebre, iremos al médico. —Si señor —murmuro un poco irritada. Parece mi padre y no mi amigo. Me ha obligado a tomar líquido aun cuando mi garganta duele, y no se aleja, en serio. Quiero respirar sin sentir el aroma de su gel de baño. —¿Quieres ayuda con la sopa? —No, puedo sola. —¿Está muy caliente? —No. Está perfecta. —Si quedó simple o necesitas algo me dices ¿vale? Quiero gritarle que deje de ser

