Capítulo 28

1250 Palabras

Miriam Mis ojos se abrieron como platos y mi corazón se detuvo al ver lo que estaba viendo, Maximiliano y Lola se besaban apasionadamente, se separaron rápidamente y se disculparon cuando era yo quien tenía que disculparse por abrir la puerta sin tocar. —    Lo… siento — Balbucee sin dejar de mirar a aquél hombre. Cuando ambos se giraron hacia mí pude ver lo que Lola me había dicho, ese hombre era idéntico a Maximiliano, pero no era él, sus facciones eran iguales, pero sin duda era su hermano gemelo Salvador, lo delataba su mirada más fresca y jovial y sus facciones más finas y delicadas, Maximiliano tenía la mirada más profunda y las facciones endurecidas quizás por la responsabilidad de ser el patriarca de la familia, como Lola lo llamaba. —    ¡Miriam querida ven a conocer a Salvado

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