Maximiliano Escuchar de voz de Doña Hipólita que estaba enterada que Lucrecia Marino había sido mi esposa, me desconcertó, no me importaba que Miriam fuera su sobrina, en esta sociedad era común casarse entre parientes, de esa manera preservaban el linaje y las fortunas, sobre todo las fortunas, pero eso quería decir que ella estaba enterada de mi secreto familiar, porque definitivamente debía saber que algo no era normal en mí, ya que hace diecisiete años, yo me veía casi igual que como me veo ahora, en ese momento me di cuenta que mi secreto corría un gran peligro, no me importaba ser condenado a la hoguera, pero no sólo estaba en riesgo mi vida humana, sino también la de mi familia y el futuro de mi gente. Arqueé la ceja y me senté en la espléndida sala estilo victoriano, sin dejar de

