El cumpleaños de Elena había llegado, todo se realizó con normalidad en la hacienda, ambos habíamos decidido que la celebración fuera una pequeña reunión familiar, queríamos pasar este momento especial con pocas personas. En las ultimas semanas la relación entre Alexander y yo se había fortalecido. Ahora que todo había mejorado tenia planes personales: como abrir mi propia repostería en el pueblo más cercano. Esa noche después de la celebración, fui a recostar a Elena a su cama, luego regresé a la sala donde Alexander me esperaba. —Fue un día muy agotador—mencioné acercándome a él—¿Y esa música?—le pregunté escuchando una melodía que salía del estéreo. —Quería bailar contigo, ¿Me concedes esta pieza?—me dijo con una sonrisa. —Sera un placer—respondí de la misma manera. Comenzamos

