STEFANO HARRISON La ausencia de Abby empieza a incomodarme. Entierro la mano en el asiento, observo a mi hija que no para de reir luciendo simplemente perfecta, pero no ver a mi mujer empieza a volverse una angustia. Y si le pasó algo malo, imposible. Cuando la escena de Lía termina me pongo de pie y voy a por mi Abb. Ajusto el arma en mi espalda y me debato si sacarla o no. Estás en una escuela Stefano, no en un puto campo de batalla. Me deslizo por los pasillos evitando las cámaras de los demás padres que no dejan de sonreír y parecer unos mimos con su crías. Abro la puerta dispuesto a buscarla pero no necesito avanzar un paso para encontrarla, sola, y tirada en el piso; derrumbada. Mi instinto es correr a su lado pero el que me abrase enseguida y tiemble en mis brazos enciende

