Era aterrador ver a Nanna así, hablar con ese hombre y de él como si lo conociera, con plena confianza ante el hombre que la mantenía secuestrada. Aquella llamada no le dio el más mínimo alivio a Vero, mucho menos a mí. Vimos muy bien que Nanna no recordaba nada, ni su nombre, sino que esta a merced de ese hombre, a quien creía su novio, cuando ni lo conocía. Me daba miedo pensar que Nanna recuperara su memoria en manos de él, porque eso podría ser muy aterrador para ella. ¿Podría volver? Ella dijo que sí, lo que significaba que a simple vista él no la restringía, le contó de nosotros, le habló de su hermana, de nuestra familia. No sé qué pensar, no sé qué es lo que iba a pasar ahora, no sabíamos nada y las acciones de ese hombre eran muy confusas. Vero estaba en el patio, sentada

