CAPÍTULO ONCE Apenas Harriet se marchó, Cassie se apresuró en busca de Ryan, tomando el sobre de manila por el camino. Estaba en la sala de estar, hojeando un folleto que promocionaba botes. —Ryan, esto llegó hoy —Cassie le entregó el sobre—. El repartidor tomó una foto de mi pasaporte. No sé por qué, y me preocupa que de alguna manera me meta a mí o a ti en problemas. Se sintió mal diciendo esto, como si ella hubiese traído el problema. Ryan frunció el entrecejo mientras volteaba el sobre. —No debes preocuparte. Probablemente sea algo que debo firmar para el divorcio. La semana pasada me entregaron documentos similares. En ese momento estaba en casa así que los recibí yo. Cuando iba a abrirlo, sonó su teléfono. Cassie se dio cuenta de que sería irrespetuoso escuchar la conversación

