Introducción: El Despertar de la Estirpe olvidada
En el mundo de Orodos, la luz ya no pertenece al cielo. Pertenece a las fraguas.
Desde la gran batalla, en la que murieron los gloriosos guerreros Amenadiel (el ángel caído), Ethan (el rey que nunca fue), Dahela (la indigna), Enhora (la princesa desterrada), y Cyra (la guardiana de la última esperanza), con ellos murió la leyenda de cuando los grandes ángeles ascendieron por última vez, dejando tras de sí un rastro de mitos y cenizas, la humanidad ha aprendido a temer a todo aquello que brille con luz propia. Bajo el puño de hierro de la Orden del Hierro Frío, la magia es una enfermedad y la sangre antigua, una sentencia de muerte.
Daena ha pasado diecinueve años escondiendo el gran secreto que late bajo su piel. En las Tierras Grises, donde el sol no es más que un recuerdo pálido, ella es una marginada, una joven que camina entre sombras para evitar que el resplandor de sus ojos delate su linaje celestial. Pero el destino no puede ocultarse para siempre: cuando el Inquisidor Malacor llega a su puerta, Daena se ve obligada a huir hacia el único lugar donde ni siquiera los soldados más valientes se atreven a entrar: el Velo de Espinas.
Allí, entre raíces que susurran y sombras que cobran vida, Daena no encontrará la muerte, sino a Christov.
Él es un híbrido, un ser mitad hada que carga con el peso de dos mundos y el rechazo de ambos, los dos jóvenes ajenos a su pasado y sin conocimiento sobre la profesía que los incluye a ambos y la historia que jamás les fue contada sobre los heroés que dieron su vida para que ellos pudieran cumplir su destino de limpiar al mundo de la maldad . El un guardián de espinas con el corazón curtido por la soledad y ella una jóven que desconoce el origen de su linaje celestial. Juntos, cumplirán con el destino que fue escrito mucho antes de su nacimiento, la jóven que desciende de los cielos y el hombre que pertenece a la tierra descubrirán que sus heridas encajan perfectamente.
Su unión no es solo un romance prohibido; es la Resonancia que el mundo ha esperado durante mucho tiempi. Porque para reclamar la Ciudad de Cristal y restaurar el equilibrio de Orodos, Daena tendrá que aceptar que no es un monstruo, y Christov tendrá que volver a creer que todavía hay algo por lo que vale la pena luchar.
Dos linajes rotos. Un destino compartido. Una luz que se niega a morir y una profesía que después de tantos años de horror, al fin ha llegado el momento de cumplir.
Daena y Christov, los únicos seres que podrán salvar al mundo de la oscuridad, los únicos que podrán restaurar la paz entre los reinos y devolver la luz del sol, que les fue robada años atrás por el antecesor del rey Malacor (el ilegítimo), el rey Doran (el invocador original de las fuerzas oscuras).