|1|

1635 Palabras
Un día más... No, el peor de todos. — ¡Dios!, como duele mi cabeza. Después de la funesta, horrible, apestosa y estúpida fiesta a la que había asistido anoche mi cabeza parecía estallar y lo peor es que debía de ir al instituto. Maldije miles de veces el nombre de Alisson, por su culpa Fernanda había votado en favor de ir a la estúpida fiesta y ahora... Ahora enfrentaba las malditas consecuencias. Arrastro mis píes hasta el baño, abro la llave y sumerjo mi boca en ésta. Me siento extremadamente sedienta, si mi madre me viera me reprendería, aunque no es como que tenga mucha moral para hacerlo. Me baño lentamente disfrutando del tacto del agua sobre mi piel. Salgo de la ducha, busco en mi closet mi atuendo de hoy. Ni siquiera toco mi pelo, colocó mis jeans unas tallas más, no me gusta ir ajustada, me pongo una ramera, mis convers y salgo. Sin observarme en el espejo, la verdad me importa una mierda como me veo. Desciendo las escaleras encontrándome a mi padrastro al final de estás con su rostro serio, está enojado. — No he visto tu paga de esté mes— reclama, intento pasar por su lado pero su mano en mi brazo me lo impide. Aprieta tan fuerte que me lastima. — Me estás lastimando— le susurro pero en vez de bajar incrementa su agarre, haciendo que emita un pequeño grito de dolor— ¡ Para!. — ¡¿ Dónde demonios está el dinero?!— me grita mientras me lastima. — ¡Aún no me han pagado!, prometo traerlo hoy pero suertame— le suplico. Su agarre cesa, sus ojos verdes me observan con rudeza. — Tienes hasta hoy, hijita— casi vómito al escucharlo — o de lo contrario tu hermanito pagará las consecuencias. Lo fulmino con la mirada mientras me alejo de él, entro a la cocina y observo a mi madre parada frente a la estufa cocinando algo, escucho como sorbe su nariz por haber estado llorando sin embargo no me acerco a ella, todo es su culpa. — ¡ Maya!— mi hermano de cinco años entra a la cocina sonriente lanzándose a mis brazos. — ¿ Cómo está mi campeón?— le pregunto acariciando su pelo. — Bien— acerca sus labios a mi oído como si fuera a decirme un súper secreto — ¿ te hizo daño?. Siento un nudo en mi garganta al escuchar eso, niego con ña cabeza ya que las palabras no salen de mis labios. Es tanta la impotencia que siento, Sammy es sólo un niño, su única preocupación debería ser jugar pero no lo es; desdé muy pequeño ha vivido en éste infierno y él es la única razón por la que no me he largado muy lejos. Espero unos minutos a que mamá preparé la merienda de mi hermano, no volteó a mirarla o hablarle. El enojo no me deja, tomo a Sammy de la mano y camino con él rumbo a la puerta, Sammy aprieta mi mano fuertemente al ver a Jhosh parada frente a está. Continuamos caminando, se hace a un lado al vernos pero antes acerca su asqueroso rostro a mi oído para susurrarme. — Tienes hasta hoy, hijta. Salgo rápidamente, siempre me levanto temprano para poder llevar a mi hermano a su escuela y luego pasar por Alisson y Fer. Dejo a Sammy en su escuela, escucho el sonido de mi móvil, número desconocido. — ¿ Hola?. — Mi querida feita— achicó los ojos tratando de reconocer esa voz, j***r. — ¿ Qué quieres?— preguntó en tono gélido, esto era lo que me faltaba para completar mi mala suerte del día. — Muchas cosas pero tú no puedes darme ninguna, ya sabés no eres mi tipo— volteó los ojos, cansada de su palabrería — por si no lo recuerdas, anoche en medio de tu drama de borracha vomitaste mi auto— abrí los ojos desorbitada, eso no lo recordaba— pensé en llevarlo a lavar pero luego recordé que habías sido tú y me dije... ¿ Marcus, piensas gastar dinero siendo la feita la culpable de esto?. — ¿ Quieres que pague el lavado?— pregunté mientras caminaba en dirección a la casa de Alisson. — No— suspire aliviada, el dinero era lo que menos me sobraba— quiero que tú lo limpies— abrí la boca para responder pero no me lo permitió — y ni pienses en negarte porque si lo hacés subiré el vídeo que te hice a noche a todas mis r************* . Reí sonoramente. — ¿ Y creés que eso me importa?, ni siquiera tengo r************* . — Lo sé pero supongo que no querrás que tus padres vean el hermoso vídeo que te he hecho. — No serías capaz. — Pruebame Saddler. — Eres un desgraciado, Glashte... Nunca cambiarás. — Sí, sí, lo que digas. Después del instituto te espero, Saddler. Dicho esto corgo. Lo odió. Lo detesto. Lo... ¡Ahg!. Después de pasar por Fer porque Alisson había desaparecido; llegamos al instituto trato de entender a mis maestros pero me hes imposible, el dolor de cabeza no me deja. Doy gracias al cielo cuando es hora de receso, corro hasta la biblioteca en busca de silencio. Me encuentro a Fer en ésta. — No soportas la cabeza — susurra Fer. Asiento, nos escabullimos hasta el final en donde casi no hay estudiantes, cierro mis ojos después de quejarme durante unos segundos. — Nunca en mi vida volveré a introducir alcohol en mi cuerpo— susurro. — ¿ Qué?— pregunta Fer sin comprender lo que he dicho. — Que no volveré a emborracharme. — Tranquila.— me observo por el rabillo del ojo.— Yo me encargaré de que eso no suceda. Buscó mi botella de agua, tras encontrarla le doy un gran sorbo. Bendito seas Dios por permitir que el agua exista. —Has hablado con Marcus?. — Pregunta Fer en un susurro, no puedo evitar hacer una mueca al escucharla. Detesto a su hermano y sobre todo detesto haberme vomitado en su estúpido auto. — Me ha llamado—. La observo unos segundos. — Por cierto, ¿ cómo ha conseguido mi número?. — Fer se encoge de hombros y por su respuesta sé que no tiene la más remota idea—. Ha dicho que debo limpiar su auto esta misma tarde. — Te ha ido mejor de lo que pensé— Susurra divertida, la fulmino con mirada. Fernanda siempre se ha mantenido al margen de mi mala relación con el imbecil de su hermano; digamos que para todos es complicado, desde que Marcus me humillo frente a toda la escuela me he dedicado a odiarle en silencio o eso intento. Acomodo mi cabeza sobre mochila tratando de poder conciliar un poco de sueño, definitivamente el alcohol y yo somos los peores aliados, bueno, y Fernanda. Siento mis párpados cerrarse lentamente, cosa que agradezco de sobre manera. —¡¿ Quieres explicarme que significa esto!?. Tapó mis oídos al escuchar esa voz chillona gritarnos, Alisson, tenía que ser ella. Tanto Fer como yo levantamos el rostro sorprendidas. —Podrías no gritar, por favor— le susurro a Alisson, está me fulmina con la mirada para luego volver a posar sus ojos sobre Fer, a leguas se nota que está bastante cabreada. Señala el periódico escolar que ha tirado sobre la mesa, Fer lo observa y sus ojos parecen querer salirse de su cause. Joder.— Susurra mientras observa el periódico. —Entonces— Alisson en el mismo tono cabreado, le quito el periódico a Fer para saber cuál es la razón de tanto drama. —Wow.— Susurro al ver todas las fotos de Fer y Ashton besándose, luego peleando con Ethan, mierda si que la ha jodido. —Alisson, no sé como explicarlo— susurra Fer cohibida. —Escuchame muy bien, Fernanda.— Habla en tono gélido. — Ashton es muy importante para mí y no pienso permitir que ni tú ni nadie lo dañe. — ¿ Disculpa?— habla Fer sorprendida, bien, esto se está poniendo feo. —Lo que has escuchado— La observa fijamente. — Sabés perfectamente que es mi mejor amigo, y aunque todos digan que es un pica flor, no lo es... Cuando está con alguien es porque realmente le importa.— observo a Alisson tal parece que en cualquier momento se hechara a llorar. ¿Será que ha Alisson...? No. —No te entiendo.— Una pequeña risa amarga se escapa de los labios de Fer. — ¡ Que no pienso permitir que lo utilices para atraer a Ethan hasta ti!— casi pego un salto al escuchar sus gritos, j***r, me explotará la cabeza. —¿ Estás celosa?— preguntó Fernanda, j***r, se van a jalar los pelos. — ¿ Qué?— el rostro de Alisson cambia de color, sus ojos la observan como si estuviera loca.— Es mi mejor amigo, es como tú o Maya— suspiro, hasta que recuerdan que sigo aquí — sólo que en versión masculina.— Sus ojos toman un color rojizo, ahora si que llorará. — Alisson, lo siento... Lanza un bufido y se marcha sin decir nada más. — Creo que la has cagado— susurró detrás de Fer. — ¿ Desdé cuándo dices palabras obscenas?. — Pregunta incrédula. — ¿ Desde cuando utilizas a Ashton para j***r a Ethan? O ¿ desde cuando Alisson tiene celos de Ashton?— me encoje de hombros restándole importancia, tratando de esquivar una respuesta que no quiero dar, mis amigas son sagradas y nunca conocerán otra versión de mí pero existían momentos en los cuales no podía controlar mi lengua y debía saber mover mis fichas para que esos pequeños desliz no me jodieran.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR