— Hazle caso, Peter. No querrás que tu amiga se enoje, ¿ cierto Maya, o debería decirte Snake?.
Había sentido miedo muchas veces en mi vida, sentí miedo esa noche que la policía llegó a casa a informarnos del accidente de papá y su muerte; sentí miedo la primera vez que vi a mi madre drogada; sentí miedo cuando después de cinco meses de la muerte de papá, mamá había llevado a casa a un hombre que no me daba buena espina; sentí miedo cuando ese mismo hombre intento tocarme; sentí miedo cuando llegando del instituto encontré a mi hermanito de tres años desmayado después de la golpiza que él salvaje de su padre le había propinado y he sentido miedo muchas veces más; sin embargo, tras escuchar esa voz, esas palabras cargadas de veneno no sentía miedo, porque no estaba asustada, estaba aterrorizada.
No soy capaz de moverme, Peter me observa entre confundido y asustado, rezo interiormente para que todo sea producto de mi imaginación; no puede ser posible, he trabajado tanto para mantener a Snake a salvo, para que entre ella y Maya no exista ningún tipo de conexión, ni similitud, la simple comparación parecía una locura.
— ¿ Te han comido la lengua los ratones, Saddler?— mi respiración es un caos, inhalo interiormente y reacciono, no permito que me afecte después de todo Snake no conoce a Marcus y por ende no debe tener la más remota idea a lo que se refiere... recuerda, Snake es todo lo contrario a Maya.
Giro sobre mis talones, la carretera está a oscuras, las luces de los carros que pasan es la única luz que tenemos. Trago sonoramente al ver su rostro, por Dios que nunca lo había visto tan cabreado pero no es eso lo que me hace sentir pequeña frente a él, es la decepción que veo en su mirada.
— Escucha, no tengo la más remota de quién sea esa tal Maya— habla Snake con esa seguridad tan características de ella, Marcus ríe al escucharme— pero lo que haz hecho ahí— señalo los autos— eso ha sido una total estupidez.
— Vámonos de aquí, Snake— habla Peter mientras me toma de la mano, Marcus observa este gesto mientras niega con la cabeza. Asiento en dirección a Peter y giro sobre mis talones para marcharme de ahí.
— ¡Eres una maldita hipócrita !— mis pasos se detienen ante sus gritos— Te vendes como la pobre chica reprimida— aprieto fuertemente los dientes— la fea que se ocultara detrás de sus enormes lentes y su ropa diez tallas más de la suya— una risa carente de humor brota de sus labios.— pero lo único que eres Maya Saddler es una puta mentirosa.
Peter se suelta rápidamente de mi mano y va tras él, me interpongo entre ambos impidiendo que se maten.
— ¡No vuelvas a llamarla puta, tú tienes la más remota idea de quien es ella!— le grita mi amigo.
— En eso tienes razón— responde Marcus con sorna— No sé quién coño es ella, la chica que yo creía conocer jamás sería capaz de burlarse de todos de una manera tan vil.
— Yo no he...
— ¿ Sabes que es lo peor?— me interrumpe abruptamente— que durante casi tres malditos años me he sentido la peor mierda de este mundo por supuestamente haber dañado a la chica equivocada — mi corazón se apretuja ante esa confesión— ¡he tenido cientos de noches sin dormir porque tu maldito rostro lleno de lágrimas no salía de mi cabeza!. — todo a mi alrededor parece estar dando vueltas, intento formar alguna oración pero no lo logro, ¡ maldita sea!, trago el nudo en mi garganta mientras levanto la mirada. Prácticamente me congelo al observar la decepción junto a la frustración qué hay en su mirada. Me observa como si fuera el ser más repugnante sobre la faz de la tierra y juro por Dios que nunca creí que me afectaría tanto ver esa mirada en él.
— Marc...— intentó formular una oración pero la decisión en su mirada me hace callar, él niega antes de agregar.
— No eres mejor que yo Saddler...
Tras decir eso desaparece de mi vista, el aire es escaso y parece no ser suficiente para llegar a mis pulmones, no sé en que momento he caído al suelo, tampoco cuando unos brazos fuertes me sostienen en un abrazo tan delicado que parece intentar evitar que me rompa en este momento. Lágrimas descienden por mi rostro y no logro detenerlas, ¿ como demonios sucedió esto?, ¿ en que momento me descuidé tanto que no vigile mi espalda? ,¿ qué sucedería ahora?, ¿ qué iba hacer?. Mi mente era una maraña de preguntas, de pensamientos inconexos, solo era capaz de entender una sola realidad, la que tenía frente a mi... Estaba jodida.
(***)
He pasado las últimas dos semanas buscando la mejor manera de confesarle a mis amigas la verdad, especialmente a Fernanda; creí que llegados a este punto Glashte ya hubiera destapado toda mi basura, ni siquiera sabía si me estaba dando la oportunidad para que fuera yo quien lo hiciera, e internamente se lo agradecía pero aún no era tan valiente para hacerlo, así que aquí seguía esperando a que Marcus terminara de darme el tiro final y contara todo, sin embargo, no lo ha hecho y no se a qué le temo más, si al silencio por su parte o al estar en este preciso momento en un auto con él como conductor.
Desde la noche en que sin explicación lógica alguna me descubrió, no había vuelto a saber de él, esperaba que contara todo o en el mejor de los casos que utilizara ese información para manipularme pero no ha sucedido nada, y eso es justamente lo que me está carcomiendo en éste instante. Su silencio es... demasiado perturbador, no me deja respirar en paz es como si mis problemas diarios no fueran suficientes ahora debía agregarle este que a diferencia de los primeros no tenía la más remota idea de cómo solucionarlo.
Suspiro viendo las calles pasar, vamos rumbo al hospital a buscar a Ethan quien afortunadamente ha salido bien de todo el proceso y hoy por fin le dan el alta, es innegable la felicidad que embarga a mi amiga en estos momentos, en medio de mis melodramas estoy feliz por ella.
Sin poder evitarlo mi mirada se encuentra con la de Glashte por el retrovisor, puedo ver la rabia en ellos y por un momento mi corazón se detiene al ver la determinación en su mirada... va a decir todo, lo dirá aquí y ahora.
— No tienes música en está carcacha— Alisson rompe el incómodo silencio en el que todos nos encontrábamos e interiormente agradezco la distracción.
— Por supuesto que sí— Responde Glashte mientras enciende la radio— y no le digas carcacha a mi bebé.
— Lo siento, bombón — Susurra Alisson con evidente coquetería.
No me jodas,¿ está coqueteando con mi mejor amiga?.
— Se me ocurren otras maneras más divertidas de que te disculpes — Fer le da un manotazo al escucharlo mientras las carcajadas de Alisson inundan el auto — ¡ auch!, ¿ podrías dejar de ser tan agresiva?.
— Es mi amiga— se defiende Fernanda en tono molesto.
— ¿ Y?, eso no le quita lo buena— otra carcajada de parte de Alisson.
— Gracias por hablar de mí como si no estuviera aquí — se queja la rubia con fingida vergüenza.
— Lo siento — susurra Fernanda intentando dar por terminada la estúpida conversación.
— Yo no— le responde el idiota de Marcus, —cuando quieras me llamas, estaré esperando por ti— le guiña un ojo por el espejo retrovisor.
Aprieto levemente la quijada al escucharlo, es bien sabido que el tipo es un idiota con todas sus letras pero que Alisson se preste para sus estupideces es demasiado, giro levemente el rostro para encontrar la mirada inquisitiva de Fernanda sobre mí, le sonrío y ella me la devuelve; puedo ver cómo irradia felicidad por cada poro de su cuerpo y no puedo sentirme mas feliz por ella, porque si alguien en este mundo que merece ser feliz esa es ella e inevitablemente mi lado protector de " mejor amiga-hermana" sale a relucir y me pregunto ¿ será Ethan bueno para ella?; es decir, es el mejor amigo de Glashte y ya saben lo que dicen... " Dios los hace y el diablo los junta".
— Llegamos— anuncia nuestro no deseado conductor.
Todos subimos hacia la habitación de Ethan, lo encontramos junto a su madre escuchando las indicaciones del doctor, después de todas las indicaciones más los saludos, su escena romántica junto a Fer, por fin nos despedimos; es inexplicable el desagrado que siento hacia los hospitales, he llegado a considerar que es algo personal.
Fernanda se va con Ethan y su familia mientras que Alisson y yo decidimos partir cada una a nuestro respectivo destino, Alisson se queda a esperar a su padre que está cerca y la pasará a recoger por lo cual me toca regresar sola a casa. Pienso en la posibilidad de pedir un taxi pero no es como que me pueda dar ese lujo, mi situación económica va en declive y debo intentar ahorrar al máximo; camino en dirección a la parada más cercana de autobús, por suerte el cerdo de mi padrastro no estará en casa, ésta mañana lo escuché decirle a mamá que no regresaría hasta el domingo. Sabrá Dios en qué estará metido como para desaparecer el fin de semana completo pero sea cual sean las razones las amo, estar tres días sin su asquerosa presencia es más de lo que podría haber pedido... mis pasos se detienen de golpe al ver un auto interferir en mi camino, casi volteo los ojos al reconocerlo.
— Así no lo merezcas— habla con toda la altanería posible — te llevare a tu casa.
Lo observo con ojos achinados , desde que descubrió mi secreto no había vuelto a saber de él; ni siquiera me había dirigido la mirada en las ocasiones en que nos encontrábamos y ahora quiere llevarme a casa... definitivamente algo no cuadraba.
— No, gracias — es todo lo que respondo mientras retomo mi paso.
— No te rogaré, Saddler , si es lo que pretendes — lo observo por encima del hombro—. Solo quería hacer acopio de mi buen corazón—, enarco las cejas— pero por mí te puedes morir deshidratada, aunque primero debes pagar por mi silencio— detengo mis pasos maldiciendo interiormente.
— ¿ Porque no hablas directamente, así nos ahorramos tiempo?— escupo con enojo, lo observo salir del auto y deternerse frente a mí.
— ¡ Vaya!— un silbido sale de sus labios— así que a veces dejas salir tú zorra interna— levanto la mano dispuesta a pegarle una bofetada por cómo me ha llamado pero él es más rápido y la detiene en aire—. No te equivoques, Saddler — ni siquiera me he dado cuenta cuando terminé acorralada contra una pared, su mano sosteniendo la mía y eso siendo la única distancia entre ambos.
— Suéltame, idiota— intento zafarme de sus agarre pero su fuerza supera la mía.
— Seré breve porque tengo cosas que si son importantes y debo dedicarles tiempo— mi mirada son dagas hacia el—, como te habrás dado cuenta no le dicho nada a nadie sobre quién eres cuando cae la noche y tus hobbies —. Su aliento rosa mi rostro, deseo con toda el alma pegarle entre las bolas pero llegados a este punto no solo tiene mis manos apresadas por igual mis piernas.— mi silencio no es gratuito y debes pagar por él, aunque prefiero tu otra versión mil veces mejorada.
— Maldito cerdo— me dedica una mirada lasciva.
— Cerdo pero no falso...
— Solo di lo que quieres y lárgate — mascullo con rabia, intento contener las lagrimas que amenazan con salir, porque me siento tan débil en este momento, tan poca cosa, siento que no es Glashte quien me está aprisionando contra esta pared, siento que es el asqueroso de mi padrastro, porque es la misma sensación de asfixia.
— Solo quiero una cosa— ni en mis peores momentos me hubiera preparado para lo que escucharía —, quiero...— sus labios llegan a mi cuello y un escalofrío que no sabría definir me recorre el cuerpo, siento su aliento sobre éste tras sus palabras —. Quiero ser un corredor de la jungla...